
Muchas de las opiniones oídas durante la Jornada de Actualización Técnica Cañera (JAT) que organizaron los Consorcios Regionales de Experimentación Agropecuaria (CREA) Región NOA estuvieron orientadas a unos de los principales ejes de esta cadena agroindustrial: los aspectos netamente comerciales.
En general hubo consenso en la necesidad de avanzar hacia esquemas más integrados de comercialización. Se planteó la posibilidad de acuerdos que permitan compartir riesgos y beneficios en los distintos mercados -interno, exportación y combustibles-.
Los empresarios analizaron el contexto productivo y las oportunidades de la agroindustria sucroalcoholera. Coincidieron en que el sector enfrenta un crecimiento sostenido de la producción, impulsado por mejoras tecnológicas y expansión del área cultivada.
Sebastián Budeguer, del Grupo Budeguer, destacó que este crecimiento obliga a ganar escala y eficiencia: “La consolidación es clave para mantener la operación en una economía cada vez más competitiva”. Y advirtió sobre la necesidad de revisar las conductas tradicionales de los actores de la actividad: “Si seguimos con la misma lógica, no vamos a esperar resultados diferentes”.
Desde Ingenios del Tucumán, Diego Cagna puso el foco en la calidad como diferencial competitivo, especialmente en exportaciones: “Apuntamos a mercados como Chile con azúcar refinado o de muy buena calidad”. Además, remarcó la importancia de contar con planificación productiva y destinos definidos en exportaciones.
Matías Roselli, del grupo Ledesma, enfatizó en la estrategia de ampliar la matriz productiva y de diversificar mercados: consumo masivo, industria, alcohol y exportación. “La forma de darle sustentabilidad al sector es agregando valor y generando mercados”, afirmó. Y destacó el rol creciente del comercio exterior y el plan de compra de azúcar en Tucumán.
El desarrollo del bioetanol apareció como uno de los pilares del futuro del sector. Catalina Rocchia Ferro, de Compañía Azucarera Los Balcanes, defendió la diversificación hacia este segmento: “Hoy ya no es un complemento del azúcar, es un negocio en sí mismo”.
Según explicó, el bioetanol aporta estabilidad financiera, contribuye a la matriz energética y tiene ventajas ambientales. Sin embargo, advirtió que su crecimiento depende de la articulación sectorial: “Si el sector industrial y también el cañero no se unen para apoyar una nueva ley de biocombustibles, será difícil avanzar”. En esa línea, planteó la necesidad de una acción coordinada con el Estado nacional: “Hacer lobby no es una mala palabra, es defender una actividad con 50.000 empleos”.







