
En la casa de mis abuelos paternos había un mueblecito con la colección Robin Hood. Pasaba mis horas solitarias leyendo al Principe Valiente, Camelot, los caballeros de la Mesa Redonda, El Rey Arturo, Lancelot y tantos otros. Vivía la fantasía de héroes dignos y valientes. Nuestra Buenos Aires tiene mucho de “British”; otro tanto de París y de Madrid. Somos una muestra de integración social en la diversidad cultural. En la Segunda Guerra, cientos de pilotos argentinos descendientes o no de británicos, fueron a defender el canal de la mancha para frenar la invasión nazi. Por eso creo que es una estupidez, un acto de soberbia del viejo y ya inexistente imperio británico, que no quieran negociar con nosotros, aceptando que ellos tomaron nuestras islas por la fuerza e impusieron una población trasplantada. Cien mil británicos y sus descendientes viven en nuestro país, aceptados e integrados, pero además reconociendo nuestra soberanía sobre el Atlántico Sur y sus islas. Pese a todo, les agradezco que en plena guerra, atendieran a muchos soldados argentinos heridos, salvando muchas vidas. Es hora de sentarse a hablar.
Esteban Tortarolo
etortarolo@gmail.com







