CONTUDENTE. Un especialista aseguró que antes de su muerte Maradona tuvo una extensa agonía.

Resumen para apurados
- El perito Federico Corasaniti declaró en el juicio en San Isidro que Maradona no tuvo una muerte súbita, sino una agonía prolongada por insuficiencia cardíaca y edema pulmonar.
- El médico detalló que el corazón pesaba el doble de lo normal y no halló restos de comida, lo que contradice versiones previas y sugiere una agonía de al menos 12 horas.
- El testimonio complica a la defensa de Leopoldo Luque y refuerza la hipótesis de la fiscalía sobre la falta de controles médicos, marcando un giro clave para el veredicto final.
La séptima audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona avanzó con una declaración clave: la de uno de los médicos que intervino tanto en la autopsia como en la Junta Médica. En su testimonio, sostuvo que el ex capitán de la Selección presentaba signos compatibles con un cuadro de edema y rechazó de plano la posibilidad de una muerte súbita.
El perito Federico Corasaniti brindó su declaración de manera remota desde España, donde reside actualmente. En noviembre de 2020 se desempeñaba como jefe del Cuerpo Médico del Departamento Judicial de San Isidro, lo que lo ubicó entre los profesionales que participaron de los primeros análisis sobre el cuerpo de Maradona.
Durante su exposición, describió que el cadáver presentaba rigidez y un fenómeno espumoso en la cavidad bucal, característico de la mezcla de aire y fluidos en las vías respiratorias. “Tenía signos de edema”, afirmó, al tiempo que explicó que este tipo de cuadro suele estar asociado a fallas orgánicas, ya sea cardíacas o de otros sistemas como el renal o hepático.
Corasaniti fue enfático al descartar una muerte repentina. Según indicó, el deterioro del ex futbolista respondía a patologías previas que venían evolucionando desde hacía tiempo. En ese sentido, habló de una “agonía exteriorizada”, incompatible con un desenlace súbito.
También precisó que el horario estimado de fallecimiento se ubica cerca del mediodía del 25 de noviembre de 2020. De acuerdo a los registros, la ambulancia fue convocada a las 12.16 y llegó unos 12 minutos después.
El testimonio incluyó además una respuesta a uno de los puntos planteados por la defensa del neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los imputados en la causa. Luque había cuestionado algunos parámetros utilizados en la autopsia, apoyándose en bibliografía internacional. Frente a eso, el perito explicó que ciertos estándares (como el tamaño del corazón) pueden variar según la población analizada, y que muchas de esas referencias corresponden a estudios realizados en países con promedios físicos distintos a los de Argentina.
En medio de un cruce con la defensa, el médico evitó tomar una postura tajante sobre esas diferencias, aunque sostuvo que no invalidan las conclusiones alcanzadas en los estudios locales.
Datos cruciales para la fundamentación de la querella
Otro dato relevante fue el peso del corazón de Maradona, que alcanzó los 503 gramos, casi el doble de lo habitual. Según explicó Corasaniti, este órgano presentaba signos de una cardiopatía dilatada, con adelgazamiento en la pared del ventrículo izquierdo. Ese cuadro, combinado con el edema, habría derivado en una insuficiencia cardíaca, acompañada de acumulación de líquido en distintos órganos.
Además, señaló que durante la autopsia no se hallaron restos de alimento en el estómago. Este punto contrasta con lo declarado por uno de los primeros médicos que llegó al domicilio, quien había indicado que el ex futbolista habría desayunado esa mañana.
Para la acusación, esta diferencia no es menor: buscan demostrar que Maradona atravesó un período prolongado de agonía (de al menos 12 horas) sin recibir controles médicos adecuados durante la noche y la mañana previas a su muerte.
La jornada continuaba por la tarde en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, con la presentación de nuevos testigos, entre ellos otros profesionales que participaron de los peritajes incorporados al expediente.







