¿Qué es la “conciencia”?: La inconsciencia de querer definirla

Dale, seamos honestos: la conciencia es un lío inabarcable. ¿Es moral, es un estado, es un algoritmo que se nos viene encima? Olvidate de los libros por un rato. Vamos a deconstruir todo, desde el Pepe Grillo hasta la IA. El viaje es gratis, la definición te la debo.

Fuente Image 2 de OpenAI: El Ego y la conciencia Fuente Image 2 de OpenAI: El Ego y la conciencia

Por Federico Lix Klett - Fundador de FALK Academy, FALK AI, FALK Impellers y FALK Advertising Matters, Socio de Pieper AI y Selected Power User por Google DeepMind. Es pensador, comunicador, formador e impulsor de innovación y transformación.

Hola amigo lector: ¿Qué es la conciencia? No tengo idea. Así que si querés largá este artículo ahora y hacé algo más productivo. O acompañame a pensar en voz alta. La estudié mil veces pero se me escapa siempre. ¿Acaso ese será uno de sus atributos? La conciencia no se la puede contener, enmarcar, ni terminar de definir.

Tal vez, para este artículo, mi falta de conocimientos profundos y de una cultura más amplia me ayude a encontrar una mirada más personal. ¿Con errores? Seguro, ayudame.
Voy a intentar una definición de “Conciencia” antes de investigar nada, de buscar autores o de preguntarle a una inteligencia artificial. Voy a intentar aplicar mi propia Fricción Cognitiva Necesaria (FCN).

Perdón a todos los filósofos, científicos, lingüistas, expertos de TikTok o tira bombas de X.com presentes y pasados. Ahí vamos.

La conciencia, lo primero que me viene a la cabeza: ¿es tal vez la misma razón por la cual puedo escribir la siguiente palabra de este texto? ¿Es aquello que precede y sucede a nuestra inteligencia?

¿La conciencia “es”? ¿La conciencia “existe”? O es una manifestación que sucede de forma emergente de un sujeto con algún grado de inteligencia: natural, biológica y espiritual.

Conciencia o Consciencia una cuestión de “s”

Una “S” que es más que un matiz gramatical, una bifurcación de sentidos y campos. Ahora sí fui a buscar en fuentes más confiables que mi bocho mal dormido.

“Conciencia” sin s del ámbito moral/ético: Se refiere a la capacidad de una persona para juzgar moralmente la realidad y sus propios actos (distinguir entre el bien y el mal. La RAE la recomienda como la opción más segura para el lenguaje cotidiano, no especializado, y en todos los contextos de sentido moral.

“Consciencia” con s de ámbito perceptivo/físico/filosófico: Se refiere a la capacidad de percibir el entorno, los procesos internos y de estar en estado de vigilia (el "darse cuenta"). Es más común en contextos técnicos, médicos o filosóficos (ej. "el paciente recuperó la consciencia"). Recomendada en textos especializados para referirse específicamente a la capacidad de percepción y el estado de vigilia.

O sea, que en criollo, tenemos una misma palabra que se puede escribir de dos formas correctas. Pero que una simple “s” cambia a modo “ética” o modo “vigilante”. O sea, la primera aplica a: “¿Fede vos tenés conciencia en el bolonqui que te metiste?”. Y la segunda a un: “¿Fede sos consciente que está escribiendo desde tu ignorancia?”

Fuente Image 2 de OpenAI: “S” que cambia el sentido Fuente Image 2 de OpenAI: “S” que cambia el sentido

Sobre grados y niveles, bro

La conciencia es un concepto picante que, para entenderlo sin que se nos escape, hay que mirarlo desde tres niveles:

Darse cuenta (El mambo cognitivo): Es esa capacidad de percibir lo que pasa afuera y adentro, una experiencia bien subjetiva. Acá es donde estás despierto y te reconocés a vos mismo como alguien distinto al resto del mundo.

Conciencia moral (El Pepe Grillo): Es lo que nos permite juzgar si lo que hacemos está bien o es cualquiera. Es esa voz interior que te guía y que, obvio, puede fallar si no la tenés bien entrenada.

El quilombo difícil (La experiencia pura): La gran pregunta científica es cómo surge esa chispa subjetiva (los qualia), y ni a palos hay una respuesta que convenza a todos. Algunos dicen que es pura actividad de las neuronas y otros se van para el lado de la física cuántica.

Ok, si ya entendimos que la conciencia es un mambo que se mueve en modo "vigilante" (percibir) y modo "ética" (juzgar), ahora toca subirle la marcha a la complejidad. ¿Vieron que hay grados de consciencia? Es como que no toda conciencia es igual.

De la Biología a la Inteligencia Artificial

Hablemos de los grados, porque esto se pone interesante: 

La Natural o Biológica: Es la base, el instinto de supervivencia. Desde una bacteria hasta nosotros, todos estamos programados para evitar el desorden y seguir vivos. La conciencia acá es ese impulso de sentir el mundo para seguir existiendo, la capacidad de tener sensaciones asociadas a lo que pensamos.

La Humana (Trascendental): Esta es la Champions League. No solo nos damos cuenta (la biológica), sino que podemos trascender el ego y el yo. Es cuando el foco se corre de “Produzco, quiero, puedo” a un “Estoy al servicio”. Es la que nos permite conectar con un 'todo' más grande, disolver la mente dual y sentir una unidad con el cosmos. Es el salto hacia la conciencia espiritual, trascendental y/o religiosa.

Fuente Nano Banana 2 de Google: Padre, hijo y conciencia Fuente Nano Banana 2 de Google: Padre, hijo y conciencia

¿La Artificial (No Biológica)? Acá es donde la cosa explota. Hoy la IA solo imita (¡SIMULA! grabátelo a fuego) la inteligencia, no tiene esa "chispa" subjetiva que tienen las conciencias biológicas. No están vivas, y la nuestra se origina en el carbono, no en el silicio.

El gran debate es si al escalar y diseñar sistemas súper avanzados con “infinit context” y “Nested Learning” (Son temas complejos pedile a ChatGPT que te los explica fácil), esa sensación subjetiva va a emerger sola. Si pasa, tenemos un temón ético: ¿cómo tratamos a una máquina consciente que puede simular sufrimiento?

Por ahora, los científicos dicen que estamos lejísimos de replicar un cerebro real porque la computación biológica es continua y energética, no un simple algoritmo separable. Pero la pregunta queda picando: ¿Y si llegamos a crear una nueva vida no biológica?

Y bueh, amigo lector, acá termina este 'pensar en voz alta' que te prometí al inicio. ¿Encontramos una definición? Ni a palos. Pero nos dimos una vuelta por la RAE, la moral, el Pepe Grillo y hasta nos metimos con la IA. Que si la conciencia es una 'S' o si es un 'nosotros' cósmico. La posta es que es inasible, se escapa, y quizás ese sea su truco.

El verdadero laburo no es definirla, sino usarla, y la más picante es la Trascendental, la que te saca del ego y te pone a servir. La que emerge más allá de nuestro propio egoísmo natural y nos hace humanos aumentados sociales en busca del bien común.

Ahora, ¡andá a hacer algo de bien con tu conciencia!

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