
En nuestros días seguimos encontrando en Internet tutoriales para casi todo: desde arreglar un celular hasta aprender un idioma o mejorar hábitos. Incluso ahora, con redes sociales y plataformas como YouTube o TikTok, abundan los “consejos rápidos” para vivir mejor, ser más felices o tener éxito. Muchos son útiles, pero también pueden ser superficiales, contradictorios o centrados solo en resultados inmediatos. Esto nos deja una pregunta más vigente que nunca: en medio de tantas voces, ¿quién nos enseña realmente a vivir bien, a construir una vida con sentido y plenitud?
En el Evangelio, Jesucristo se presenta como el Buen Pastor, no como un influencer más sino como alguien que conoce profundamente a cada persona y propone un camino de vida auténtico. En un contexto donde cualquiera puede opinar y guiar, Él ofrece criterios para distinguir entre quienes orientan hacia la verdad y quienes solo buscan atención o beneficio propio. Podríamos decir que invita a discernir entre lo que simplemente “suena bien” y lo que realmente hace bien.
Jesucristo nos guía conduciéndonos y acompañando a la par de cada situación, y cuando nos corrige para volver al buen camino. Es la pedagogía de un Dios cercano, que camina junto al horizonte de búsqueda que todo cristiano y hombre de buena voluntad requiere.
Las imágenes del aprisco, la puerta, el portero y las ovejas siguen siendo actuales si las traducimos a nuestra realidad: hablan de cuidado, pertenencia, confianza y guía. Frente a una cultura que muchas veces impulsa el individualismo -“arreglate solo”, “no dependas de nadie”-, el mensaje recuerda que la vida plena no se construye en soledad.
El pastor cuida a muchas ovejas, no a una sola. Esto nos habla de comunidad. Hoy, cuando es fácil aislarse detrás de una pantalla o vivir relaciones superficiales, se vuelve clave redescubrir el valor de caminar con otros: familia, amigos, comunidad de fe. Alejarse de los demás no solo empobrece los vínculos, sino que también nos deja más vulnerables, sin orientación ni apoyo real. El individualismo reinante es una llamado urgente a vivir en clave de servicio por los otros: no se puede estar bien si solo pienso en mis cosas. El Buen Pastor es el llamado de Jesús a pensar en los otros.
Actualizar este mensaje implica reconocer que no todo lo que encontramos en línea nos conduce al bien, y que necesitamos referentes verdaderos, relaciones profundas y espacios donde crecer juntos. La propuesta del Buen Pastor sigue siendo actual: escuchar su voz en medio del ruido, confiar en su guía y comprender que el camino hacia una vida plena se recorre en comunidad, no en aislamiento.





