Foto: X @RewildingArg

Resumen para apurados
- La población de yaguaretés en los Esteros del Iberá, Corrientes, alcanzó los 50 ejemplares tras décadas de ausencia gracias a programas estatales y de la Fundación Rewilding.
- El felino recupera su rol de depredador tope, mientras que en El Impenetrable el guanaco fue reintroducido tras un siglo para restaurar el equilibrio de los bosques chaqueños.
- Este modelo de conservación impulsa el turismo de naturaleza y el desarrollo sostenible, posicionando a la región como un referente ante la crisis global de biodiversidad.
La fauna del norte argentino está atravesando un proceso de transformación que marca un avance sin precedentes en la conservación. La noticia más destacada proviene de los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes, donde la población del yaguareté (Panthera onca) ha mostrado una recuperación asombrosa. Tras décadas de ausencia, el número de ejemplares en libertad ya ronda los 50, gracias a un programa de cría y liberación que ha logrado que el felino más grande de América vuelva a ocupar su rol de "depredador tope".
La presencia del yaguareté no es solo simbólica; su rol es fundamental para regular las poblaciones de otras especies y mantener la salud del pastizal y el humedal.
Por otro lado, en la región chaqueña, se ha producido un hecho histórico: el regreso del guanaco al Parque Nacional El Impenetrable. Esta especie se consideraba extinta en la zona desde hace aproximadamente cien años. Su reintroducción es vital porque, como herbívoro de gran tamaño, el guanaco ayuda a la dispersión de semillas y al mantenimiento de la estructura de los bosques secos.
El rol de la Fundación Rewilding Argentina
Estos logros son el resultado de un esfuerzo conjunto entre el Estado nacional, los gobiernos provinciales y la Fundación Rewilding Argentina (organización no gubernamental que trabaja para revertir la crisis de extinción de especies). El enfoque de este trabajo no se limita a proteger a los animales en cautiverio, sino a devolverlos a su hábitat natural para que cumplan sus funciones ecológicas.
Este modelo de conservación también impulsa el turismo de naturaleza, generando nuevas oportunidades económicas para las comunidades locales que ahora ven en la fauna viva un motor de desarrollo sostenible. La recuperación de estas especies es, en definitiva, un mensaje de esperanza frente a la crisis global de biodiversidad.







