Tocó el cielo con Atlético, lo llamó Maradona para la Selección y amargó a San Martín: el recuerdo imborrable del "Flaco" Pereyra

En un mano a mano a fondo, el ex delantero repasa sus años de gloria en el "Decano", revela detalles de su inolvidable experiencia con la "Albiceleste" y cuenta cómo es su nueva faceta formando juveniles en su Santa Fe natal.

ICÓNICO. Juan Pablo Pereyra fue convocado a la Selección Argentina local que dirigía Diego Maradona y anotó uno de los goles en la recordada victoria por 3-1 sobre San Martín en la Copa Argentina 2013. ICÓNICO. Juan Pablo Pereyra fue convocado a la Selección Argentina local que dirigía Diego Maradona y anotó uno de los goles en la recordada victoria por 3-1 sobre San Martín en la Copa Argentina 2013.
Por Diego Caminos Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • Juan Pablo Pereyra recordó su ascenso con Atlético Tucumán y su citación por Maradona a la Selección en una entrevista en Santa Fe sobre su trayectoria y su presente como formador.
  • El 'Flaco' fue pieza clave del ascenso de 2009 y verdugo de San Martín en 2013. Su nivel en el 'Decano' le valió el llamado de Bilardo y Maradona para vestir la camiseta albiceleste.
  • Hoy forma talentos en Santa Fe bajo una filosofía que prioriza la libertad creativa. Su vínculo con Atlético Tucumán perdura como referente del crecimiento institucional y deportivo.
Resumen generado con IA

La carrera de Juan Pablo Pereyra guarda un aura verdaderamente especial. Convertido en uno de los jugadores más queridos en la historia reciente de Atlético Tucumán -siendo una pieza clave del histórico ascenso a Primera División en 2009 y anotando un gol inolvidable en el clásico ante San Martín por la Copa Argentina 2013-, el ex atacante de 1,93 metros se dio lujos deportivos difíciles de igualar.

A lo largo de su trayectoria, recibió un llamado directo de Carlos Salvador Bilardo para integrar la selección argentina que dirigía Diego Armando Maradona, compartió vestuario con leyendas de la talla de Martín Palermo y Ariel Ortega, y luego dio el salto a Estudiantes de La Plata, donde se coronó campeón del torneo Apertura 2010 bajo la brillante tutela de Alejandro Sabella.

En un mano a mano a fondo con LA GACETA, el “Flaco” repasó los hitos más emotivos de su carrera, buceó en la nostalgia de su legado en el “Decano” y dejó reflexiones sobre la formación de juveniles y la realidad del fútbol en la actualidad.

- ¿A qué te dedicás tras retirarte del fútbol?

- Tengo un club en San Lorenzo, Santa Fe, que es mi ciudad natal. Nos dedicamos a preparar jugadores y después los coordinadores de distintos equipos del país vienen a hacer visorías. Hacemos un trabajo de formación y acompañamiento; de hecho, hemos llevado a muchos chicos a Atlético.

- ¿Y cómo llegaste a Atlético en 2008 desde tu ciudad?

 - Yo estaba en Tigre, después pasé a Nacional de Montevideo donde me fue muy bien. Pero no podía seguir en Uruguay porque habían puesto una opción de compra muy alta. Estaba por irme a Belgrano, pero en ese momento me llama el “Chulo” (Héctor) Rivoira. Me comentó el proyecto de Atlético, que venía de salir campeón del Argentino A. Al principio dudé porque pensé que íbamos a pelear el descenso, pero vi los jugadores que había y me gustó el proyecto. Fue la mejor decisión de mi vida.

- ¿Fue una desición arriesgada ir al Nacional B?

- Sí, uno en la vida siempre toma decisiones y arriesga. Recuerdo que no tenía mucha noción de adónde iba. Me metí en la computadora a buscar fotos de Atlético y la verdad que me impactó la gente; dije “esto es una locura, es un club muy grande que evidentemente está dormido”. Ahí pensé: “¿Dónde me metí? Acá va a ser bravo”. Pero por suerte me recibieron muy bien.

- ¿Qué sensaciones te dejó la campaña del ascenso?

- Fue una locura. Es algo que, en el momento que estás jugando, por ahí no tenés tiempo de asimilar o festejar. Después, con el tiempo, te vas dando cuenta de los logros. El Nacional B en ese momento era muy fuerte, prácticamente lo que es Primera hoy. La gente lo vivió de una manera muy especial y hoy, por suerte, nos recuerdan con mucho cariño.

-¿Cuáles fueron las claves de esa camada?

-Fue fundamental que teníamos un mix de jugadores muy bueno; los más chicos escuchábamos mucho a los grandes. Además, teníamos un gran conductor que nos iba guiando, el club estaba organizado, la dirigencia cumplía y la hinchada acompañaba terriblemente. Era el combo ideal.

- Llamaste a Rivoira tu “padre futbolístico”. ¿Qué significó el “Chulo” para vos?

- En el fútbol profesional te encontrás con muchas cosas que alguien te tiene que enseñar: manejarte grupalmente, lidiar con la gente y con el dinero. Los jugadores debutamos chicos, agarramos plata de chicos y nos retiramos de chicos; es fácil equivocarse. El “Chulo” me ayudó en un montón de cuestiones que hasta el día de hoy le agradezco. Se preocupaba por un montón de cuestiones humanas: tu familia, tus viejos. Tuve un período en el que no jugaba y jamás me dejó de lado ni se dejó de preocupar por mí.

- Tras el ascenso a Primera, te llegó la citación a la Selección local de Maradona. ¿Cómo viviste eso?

- Fue lo más grande que me pasó en la vida. Fue un premio para mí, para mi familia y un cierre a mucho esfuerzo, sacrificios y desilusiones que uno vive. Me quedé sorprendido de cómo Diego conocía a todos mis compañeros; me hablaba de la defensa de Atlético, del “Pulga”. Él sabía hasta cómo me gustaba jugar a mí. La gente me veía grandote y pensaba que jugaba de ‘9’, pero yo siempre fui un volante más ofensivo; en Atlético jugaba más libre, el que hacía los goles era otro. Y el Diego me dijo: “Yo sé que vos no sos “9”. Jugá libre por atrás del centro delantero”. No lo podía creer; compartir con él fue una sensación única.

LEYENDAS. Ariel Ortega conduce la pelota ante la mirada de Martín Palermo y Juan Pablo Pereyra. El ex Atlético ingresó en el segundo tiempo por el histórico delantero de Boca en la victoria de Argentina sobre Haití. LEYENDAS. Ariel Ortega conduce la pelota ante la mirada de Martín Palermo y Juan Pablo Pereyra. El ex Atlético ingresó en el segundo tiempo por el histórico delantero de Boca en la victoria de Argentina sobre Haití.

- Crees que hay cierta “libertad” para jugar que se está perdiendo en los más chicos?

- Sí. Hoy veo que los esquemas están por encima del jugador, y para mí eso está mal porque no se respeta la cuna del futbolista. Vienen técnicos con esquemas donde los chicos parecen robots. Nosotros en nuestro club respetamos mucho la manera de jugar del chico, no los obligamos a jugar todo a dos toques. El entrenador tiene que preparar el escenario en el entrenamiento para que el jugador lo resuelva. Al que gambetea bien lo llevan a un club y lo hacen jugar a un toque, o al delantero lo tiran de extremo para seguir a un lateral; le quitan lo más fuerte que tiene. Hay que fortalecer el talento.

- En la temporada 2012/2013 regresás a Atlético y le convertís un gol a San Martín por Copa Argentina...

- Sí, en el medio fui campeón del torneo Apertura con Estudiantes y pasé por Unión. Después tuve un problema de tiroides y surgió la posibilidad de volver a Atlético.  Al segundo partido me rompí los ligamentos cruzados de la rodilla y estuve casi seis meses afuera. Volví justo para el clásico y fue un desahogo terrible; imaginate, después de seis meses peleándola, no sabés cómo vas a volver. Teníamos la obligación de ganar, estábamos convencidos y por suerte se nos dio. Zafamos porque sino acá nos mataban (risas).

- ¿Por qué crees que Atlético fue “la mejor decisión de tu vida”?

- Porque mi vida cambió. Me pude instalar en el fútbol argentino, me hice un nombre, llegué a la Selección, y sentí lo que realmente es ser querido en un club. Siempre digo que en Atlético encontré mi segunda casa. Salí campeón, algo que con Tigre no había podido hacer y el cariño que me brindaron me lo llevo para siempre.

-  ¿Cómo ves el presente de la institución?

- Estoy yendo bastante por los chicos de mi club y compruebo siempre que el cariño de la gente conmigo es genuino. Futbolísticamente lo veo en una situación difícil: no es un club fácil para jugar y la camiseta pesa. Pero hay un gran entrenador con espalda para sacarlo adelante. Por otro lado, vi las obras, el estadio hermoso, el predio de San Andrés. El club está creciendo en estructura, y ahora necesita nutrirse fuerte de los juveniles porque para armar buenos equipos de Primera, hoy por hoy, se necesita dinero y competir con 29 equipos no es sencillo.

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