Cartas de lectores: Un grito de ayuda desde la adolescencia

Hace 5 Hs

Los recientes y dolorosos hechos que han conmocionado a Tucumán, y que se suman a tragedias similares en Catamarca y San Cristóbal, no pueden ser tratados como incidentes aislados. Nos enfrentamos a una dolorosa realidad: la adolescencia nos está enviando señales de alerta máxima. Como sociedad, y particularmente como adultos, solemos interpretar los gritos o el comportamiento “rebelde” como una fase pasajera o una falta de conducta. Pero, ¿qué pasa cuando ese grito es interno? ¿Qué pasa cuando el grito es el silencio, el aislamiento, el desinterés en todo lo que antes les apasionaba? Estos trágicos eventos nos obligan a preguntarnos: ¿Estamos escuchando de verdad? La adolescencia es un momento de gran vulnerabilidad emocional, y el contexto actual -con la presión de las redes sociales, la incertidumbre y el aislamiento- ha exacerbado los sentimientos de ansiedad y desesperanza.  Muchos jóvenes no “se rinden”, simplemente no encuentran las herramientas para sobrellevar un dolor que los desborda. Necesitamos un cambio de paradigma. La prevención no es sólo reacción. Debemos alfabetizar emocionalmente: enseñar a los jóvenes a identificar y expresar lo que sienten sin miedo al juicio. Debemos crear espacios donde preguntar “¿cómo te sentís?“ sea tan natural como preguntar “¿qué comiste hoy?“, y donde las respuestas sean escuchadas sin interrupciones. La familia y la escuela deben ser el primer puerto seguro. Como mediadora insisto: la prevención empieza con una pregunta. No esperemos a que el silencio hable de la peor manera. Hablemos de salud mental hoy, antes de que el grito sea el final de una historia que pudimos cambiar.

María Eugenia Moya                       

meugeniamoya@gmail.com

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