Recuerdos fotográficos: el menhir Ambrosetti, eje de debates

En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.

Recuerdos fotográficos: el menhir Ambrosetti, eje de debates

El traslado del menhir Ambrosetti desde El Mollar al parque 9 de Julio, iniciativa de 1915 del gobernador Ernesto Padilla, dio lugar a debates y bromas. LA GACETA del 31 de octubre de 1915 lo llamó “un Matusalén de piedra… cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos”. La poeta Amalia Piossek le dedicó largos versos en Fray Mocho (12/05/1916): “A los cielos alzado, ¿qué decís a los cielos? / No lloráis vuestros cerros, el lejano Tafí? / ¿No sentís de la ausencia los callados desvelos? / ¿Fiera y cruel fue la mano que os condujo hasta aquí?”

Recuerdos fotográficos: el menhir Ambrosetti, eje de debates

El 3 de diciembre de 1915 ya estaba instalado cerca de la hoy Casa de la Industria Azucarera, donde también se inauguró un busto del Obispo Colombres. El traslado y la revalorización de la casa de Colombres fueron pensados por el gobernador como elementos importantes para los festejos del centenario de la Independencia. El traslado les dio material a los opositores del conservador Padilla para hacer caricaturas y versos intencionados. En el diario El Orden se dibujó al gobernador junto al menhir: llevaba en una mano el símbolo romano de los deportes y en la otra aferraba una cinta atada al cuello de una pequeña elefanta. La leyenda decía que las “cuatro obras fundamentales” de su gobierno eran “conseguir enhiestar el menhir, dar leche a la infancia desvalida, fomentar el deporte en la niñez y velar por la salud de Ernestina, la (elefanta) huésped del zoo”. La elefanta había sido un regalo del gobernador al zoológico, que entonces estaba ubicado donde hoy está el parque Avellaneda, en Mate de Luna y Pellegrini.

En 1917, en la administración siguiente, cuando ya gobernaba el radical Juan Bautista Bascary, “El Orden” temía que la nueva política arrasara con obras de la época de Padilla. Entre ellas, la traída del menhir de Tafí y la elefanta. El 14 de abril de 1917, publicaba el verso jocoso “La súplica del menhir”: “En este trance fatal/ por Ernestina os lo pido,/ ¡líbranos del cruel barrido/ de la escoba radical!/ El pobrecito animal/ tan sólo sabe hacer bien/ Y en mí, tus furias detén./ Soy de piedra y soy del pueblo/ ¡Me rompo, mas no me 'dueblo'/ ni más ni menos que Alem!”.

La elefanta permaneció en la zona del parque Avellaneda hasta 1931, incluso cuando el zoo ya no estaba, y el menhir quedó instalado en el parque 9 de Julio hasta 1977, cuando fue llevado de regreso a los Valles.

Más información en dos notas de Carlos Páez de la Torre (h): “La odisea del menhir más famoso” (28/12/2014) y “El Zoo tucumano y la elefanta coqueta” (16/06/2013)

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