San Martín encontró alivio en Córdoba: avanzó en la Copa Argentina y toma aire para lo que se viene

Con una formación alternativa, el “Santo” mostró orden, carácter y efectividad en los penales contra Estudiantes de Río Cuarto.

FESTEJO. El plantel de San Martín celebró la clasificación a los 16avos junto a la hinchada. FESTEJO. El plantel de San Martín celebró la clasificación a los 16avos junto a la hinchada. Foto de Ariel Carreras/ESPECIAL PARA LA GACETA.

Resumen para apurados

  • San Martín de Tucumán eliminó a Estudiantes de Río Cuarto por 4-3 en penales, tras empatar 0-0 en Córdoba, y avanzó a los 16avos de final de la Copa Argentina este miércoles.
  • El técnico Andrés Yllana alineó un equipo alternativo que respondió con solidez. El arquero Nahuel Manganelli fue el héroe al atajar el último remate de la serie en Córdoba.
  • Esta clasificación otorga un respiro anímico clave ante la seguidilla de partidos. El triunfo valida la profundidad del plantel previo al choque del domingo contra Güemes.
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Detrás del arco, la gente de San Martín cantaba como si el partido se jugara en La Ciudadela. Silbaba en cada ejecución rival, empujaba en cada carrera hacia la pelota y apretaba los puños mientras Nahuel Manganelli esperaba su momento. La tarde-noche en Córdoba, en el Julio César Villagra de Belgrano, terminó siendo de esas que fortalecen más por la forma que por el resultado.

El “Santo” eliminó por penales  4 a 3 a Estudiantes de Río Cuarto tras igualar sin goles en los 90’ y encontró una bocanada de aire en una semana que no dará tregua. Justamente en esa mezcla de nervios, empuje popular y respuesta futbolística, el conjunto de Bolívar y Pellegrini construyó una victoria necesaria para creer.

Antes de esa definición cargada de tensión, el equipo dirigido por Andrés Yllana había dejado una imagen bastante convincente. Con una rotación total, San Martín presentó una formación alternativa, pero las piezas nuevas respondieron. Se dio el debut de Elías López y también el de Nahuel Gallardo, mientras que Santiago Briñone reapareció en la mitad de la cancha, Matías “Caco” García retomó la titularidad, Luciano Ferreira fue desde el arranque y Facundo Pons volvió a ocupar un lugar en ataque, en reemplazo de Diego Diellos. Más allá de los nombres, lo más importante fue que el funcionamiento no se resintió demasiado.

Durante el primer tiempo, San Martín entendió cómo debía jugar el partido. Fue un equipo ordenado, con criterio para administrar la pelota y con asociaciones algunas interesantes para progresar. Ante un rival que milita en una categoría superior, aunque también presentó una formación alternativa, nunca se vio superado ni quedó a merced del contexto. Por el contrario, generó varias situaciones, se mostró competitivo y disputó el trámite con personalidad. Aunque claro, le faltó estar más aceitado en los metros finales; algo que el equipo viene sufriendo en los últimos partidos.

Es cierto que hubo una acción puntual que casi termina en gol por un error de Manganelli, pero esa jugada aislada no alteró el desarrollo general. San Martín jamás entró en sofoco ni en apuros. Siempre pareció saber qué hacer con el partido, incluso cuando le faltó profundidad para lastimar más seguido. Por momentos intentó mostrar circulación, paciencia y una idea clara para no partirse. Ya en el complemento, además, recuperó juego y explosión con el ingreso de Víctor Salazar por la banda derecha, una variante que le permitió encontrar un poco más de aire y mejores conexiones en ataque.

La serie desde los 12 pasos condensó todo lo que había flotado en la noche cordobesa. Javier Ferreira convirtió el primero para Estudiantes de Río Cuarto, pero Briñone respondió con categoría para el 1-1. Luego Mauro Valiente puso el 2-1 para los cordobeses y Kevin López mantuvo la pulseada con el 2-2. Nicolás Morro estableció el 3-2 y Alan Cisnero, aunque el arquero alcanzó a contener su remate, encontró el 3-3 porque la pelota igualmente se metió.

Después llegó el quiebre: Tobías Ostchega la tiró por arriba y Matías García, con un disparo al otro lado, que entró despacio, puso el 4-3. En el último remate, Raúl Lozano se encontró con la figura de Manganelli, que atajó y desató el festejo.

El "Santo" todavía tiene mucho por mejorar

Todavía hay mucho por corregir, y eso está clarísimo en Bolívar y Pellegrini. A San Martín le falta mayor peso ofensivo y también continuidad en algunos pasajes del juego. Pero esta clasificación puede significar bastante en lo anímico.

Ganar siempre acomoda, y hacerlo en una tarde-noche de Copa Argentina, con un equipo alternativo que respondió y ante un rival de una categoría superior, puede ser un envión importante para lo que se viene. Porque no habrá descanso: el domingo visitará a Güemes de Santiago del Estero en el Madre de Ciudades, y llegará con la sensación de que, incluso entre cambios y urgencias, supo competir, resistir y avanzar.

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