Colosos de piedra y un auténtico laberinto natural: Los Gigantes, el paisaje argentino propio de una saga mítica

Los Gigantes es el el laberinto de piedra que desafía el cielo cordobés. La orografía de los mitos también puede encontrarse en el suelo argentino.

Colosos de piedra marcan el paisaje de Sierras Grandes. Colosos de piedra marcan el paisaje de Sierras Grandes. Fuente: Blog de Fly Bondi
Por Luisina Acosta Hace 2 Hs

Un enorme coloso de roca se erige, trazando el entramado por donde podríamos confundir a las Sierras Grandes de Córdoba con las inquietantes Highlands escocesas o lo sublime de las Montañas Blancas de Nueva Zelanda. Allí donde las leyendas escandinavas pareciera cruzarse con la orografía argentina, se encuentran Los Gigantes, un macizo de la naturaleza que abruma con su inmensidad.

Una sensación de pequeñez embarga el cuerpo ante la postal de Los Gigantes, un auténtico paraje de energía cruda, mineral y atemporal que quita el aliento. Un sistema de montañas que remite a la mitología nórdica o alguna escena de El Señor de los Anillos. Al oeste de la provincia de Córdoba, a unos 80 km de la Capital, en el límite entre el Valle de Punilla y Traslasierra, se encuentra este majestuoso escenario fosilizado.

Una formación ancestral salida de la biblioteca mitológica

Las nubes descienden sobre la imponente roca, que, erosionada por el agua y el viento, crea formas caprichosas que se asemejan a torres o castillos. Sin embargo, aquí no hay estrategia arquitectónica más que el deliberado actuar de la naturaleza. La formación se remonta a entre 300 y 350 millones de años atrás y está conformada por grandes bloques graníticos, que generan siluetas de incontables formas.

Los Gigantes es un epicentro de la escalada deportiva no solo de Córdoba sino del país. Se trata de un encrucijada donde las paredes poseen unas 400 rutas equipadas para esta actividad. Sin embargo, se debe estar atento ya que su trazado puede desorientar al más aventurero.

Además, su importancia hídrica establece a Los Gigantes como un regulador fundamental de la región. Los sujetos geológicos actúan como esponjas que absorben el agua y garantizan, en los arroyos, un caudal estable durante todo el año. Sin embargo, el sobrepastoreo de animales pesados como las vacas, el desmonte y los incendios han expuesto el sustrato, agravando la degradación que provocan el viento y la lluvia.

Los Gigantes que habitan en Córdoba están en Tanti. Son un imponente cordón montañoso. Los Gigantes que habitan en Córdoba están en Tanti. Son un imponente cordón montañoso. Fuente: Ser Argentino.

El ascenso hasta el cielo cordobés

Para quienes buscan tocar el cielo cordobés, el desafío tiene nombre propio: el Cerro Mogote. La mayoría de los caminantes eligen el "Sendero Norte", la ruta más concurrida para alcanzar la cima del macizo. El punto de partida es Casas Nuevas, un ingreso oficial custodiado por la familia Bazán, quienes no solo facilitan el registro obligatorio, sino que actúan como los primeros guías visuales de la travesía.

El ascenso no es un simple paseo; es un diálogo con la roca. Entre pendientes pronunciadas y arroyos cristalinos, el camino exige en tramos el uso de las manos, una técnica de escalada simple que recompensa al aventurero con la llegada a los 2.374 metros sobre el nivel del mar. Desde allí, las apachetas (montículos de piedra que marcan el rumbo) parecen señales de una civilización antigua en medio de la inmensidad granítica.

Un ecosistema en riesgo

La belleza de este sitio es tan imponente como frágil. Al ser un área clasificada como zona de riesgo (junto al Champaquí y al Uritorco), las condiciones de alta montaña no perdonan la improvisación. La recomendación para los menos experimentados es imperativa: contratar guías habilitados por Turismo de Córdoba.

Además, la preservación del lugar depende de un pacto invisible de respeto. Bajo la premisa de que "todo lo que sube, baja", está estrictamente prohibido desechar residuos, incluso orgánicos. Mantenerse dentro de los senderos marcados no es solo una cuestión de seguridad para no perderse en el laberinto, sino una acción directa para frenar la erosión de un terreno que hoy sufre las consecuencias del sobrepastoreo y los incendios.

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