Carinata, camelina y colza crecen como oleaginosas invernales

Los tres cultivos están ganando protagonismo en los mercados vinculados a la bioenergía, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Carinata, camelina y colza crecen como oleaginosas invernales
Hace 8 Hs

La colza, la camelina y la carinata integran un conjunto de oleaginosas con creciente inserción en mercados vinculados a la bioenergía, especialmente en el caso de la camelina y la carinata, bajo esquemas productivos y comerciales diferenciados del complejo oleaginoso tradicional.

Según un informe realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario, se buscó analizar las características productivas y el panorama actual de estos cultivos en la Argentina.

El avance de estas oleaginosas responde, en parte, a la convergencia entre la necesidad de intensificar los sistemas productivos, los aportes ambientales y agronómicos de estos cultivos y la expansión de los mercados energéticos sustentables.

La intensificación de los sistemas agrícolas, orientada a mejorar la eficiencia productiva, encuentra en estos cultivos una alternativa para sumar etapas productivas a las rotaciones, generar una renta adicional y reemplazar el barbecho por períodos activos de fotosíntesis y fijación de carbono. Según el caso específico, actúan como “cultivos de servicio con renta” o puentes verdes, al ocupar ventanas productivas asociadas a períodos de descanso del suelo.

Dado que en la Argentina existen amplias superficies en barbecho invernal; en especial, en regiones alejadas de la influencia marítima, estas especies encuentran su nicho productivo: la colza y la carinata se adaptan preferentemente a barbechos más largos, mientras que la camelina, por su ciclo más corto, se ajusta mejor a ventanas productivas más acotadas.

De acuerdo con investigaciones de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Buenos Aires (Fauba), el desarrollo de raíces profundas y pivotantes en este grupo de cultivos favorece la descompactación biológica, mejora la aireación del suelo y aumenta la infiltración de agua, contribuyendo a un funcionamiento más eficiente del perfil edáfico.

Asimismo, estos cultivos presentan una elevada producción de biomasa, con un aporte significativo al balance de carbono del sistema, ya que parte de esa biomasa se incorpora al suelo y promueve el incremento del carbono orgánico y la disponibilidad de nutrientes.

A ello se suma el efecto alelopático de estos cultivos, especialmente en la camelina, que contribuye al control de malezas y permite entregar el lote en mejores condiciones para el cultivo siguiente. Este atributo resulta clave en zonas con presencia de malezas resistentes, donde los barbechos prolongados son costosos, y refuerza el valor de la diversificación de rotaciones como herramienta central del manejo integrado de malezas, en línea con los enfoques promovidos por la Red de Manejo de Plagas (REM) de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid).

El desarrollo de estas oleaginosas invernales está impulsado por la creciente demanda de la industria energética de aceites certificados con baja huella ambiental, destinados tanto a biodiésel convencional como a biocombustibles avanzados, como el Aceite Vegetal Hidrotratado (HVO) y el Combustible Sostenible de Aviación (SAF).

Dentro de estos mercados, el SAF se posiciona como una de las principales alternativas para la descarbonización del transporte aéreo, permitiendo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 80% respecto de los combustibles fósiles tradicionales.

Actualmente existen más de 300 proyectos de desarrollo de SAF en 40 países -Estados Unidos concentra alrededor de un 35% de la capacidad proyectada-. En ese marco, en agosto de 2025, YPF y Essential Energy firmaron un acuerdo para la creación de Santa Fe Bio, una biorrefinería destinada a la producción de HVO y SAF en Argentina.

No obstante, el fuerte impulso que cobró la demanda de SAF en base a los últimos compromisos regulatorios y objetivos de descarbonización, incluidos mandatos de mezcla y metas de reducción de emisiones, en Europa, Estados Unidos y economías de Asia hacen prever una necesidad estructural de ampliar la capacidad instalada en el mediano plazo. Este escenario abre nuevas oportunidades para cultivos oleaginosos alternativos capaces de abastecer materias primas sostenibles para la industria energética.

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