El Peñón es un paraje del NOA con un paisaje lunar soprendente. (Imagen web)
Hay una localidad donde coinciden la imponencia de los volcanes, la aridez del entorno y en la base una biodiversidad resiliente. El Peñón es el rincón donde la Puna catamarqueña despliega su belleza, colgado en los 4000 metros de altura, donde las estrellas parecieran ponerse a disposición de quien las mira. Allí donde los astros se acercan y los mantos níveos de dunas inundan el escenario, se encuentra un caserío de unos 450 habitantes y un encanto singular.
El Peñón, en Antofagasta de la Sierra, es el santuario de la Puna Catamarqueña donde nada parece de esta Tierra. Alejado de los ruidos de la ciudad y de las comunidades numerosas se encuentra este poblado, a unos 450 km de San Fernando del Valle, la capital de Catamarca. Poco explorado por los turistas, este rincón de volcanes, fauna única y vastedades de geografía árida se convierten en una aventura y también el remanso para la calma.
Entre las atracciones más deslumbrantes de El Peñón se encuentra el Volcán Galán y las dunas claras del Campo de Piedra Pómez. La conjunción de magnitud blanca junto con la extensión del coloso de 5900 metros sobre el nivel del mar —una de las calderas volcánicas más grandes y altas del mundo— conforman una postal de impacto.
Una comunidad de flamencos a pocos kilómetros
Más allá de la piedra y el fuego volcánico, este paraje guarda un secreto de vida vibrante. A pocos kilómetros se despliega la Laguna Grande, un espejo de agua que, durante la temporada estival, se convierte en uno de los puntos de flamencos rosados más importantes de Sudamérica. El contraste de las aves contra el ocre del suelo ofrece un marco privilegiado para el avistaje y la fotografía de naturaleza.
Pero el encanto no es solo geológico. La identidad de esta aldea reside en el carácter genuino de su gente. Con su reducida población, el lugar preserva costumbres ancestrales y una hospitalidad que invita al viajero a una desconexión real. Aquí, el tiempo parece regirse por otros relojes, permitiendo que la paz de la montaña permee en cada charla con los locales.
¿Qué hacer en El Peñón?
Dada su ubicación extrema y su relieve singular, visitar este rincón catamarqueño requiere planificación. Para quienes buscan la aventura de sus vidas, estas son las paradas obligatorias:
- Campo de Piedra Pómez: Un laberinto de formaciones albinas que simulan un paisaje lunar, ideal para recorrer en vehículos 4x4.
- Expedición al Volcán Galán: Un desafío para los sentidos al borde de uno de los cráteres más grandes del planeta.
- Caminatas guiadas: Explorar las estructuras geológicas de la mano de quienes mejor conocen el territorio.
- Turismo astronómico: Aprovechar la pureza del aire para observar un cielo estrellado que parece al alcance de la mano.









