CON CAMPERA DE CUERO. René Giménez muestra la firma de Milei.

“¡Sos mejor que Adam Smith, vas a pasar a los libros de historia!”, gritó René Alberto Giménez, y extendió la mano desde el otro lado de la valla, entre la muchedumbre que se había agolpado a las afueras del Hilton. El presidente Javier Milei respondió con una risotada y, con el marcador negro que le había dado su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, estampó su firma en el puño derecho del comerciante de 37 años. “Quería conocerlo, verlo en persona. Lo sigo hace siete u ocho años; sé todo sobre él. Y se lo dije en serio: va a quedar en la historia”, le contó Giménez a LA GACETA instantes después del contacto, todavía emocionado.
Fue uno de los tucumanos que se volvió a casa con el objetivo cumplido de haber tenido cara a cara al jefe de Estado. Es que, después de su exposición en el Foro Económico del Norte Argentino (Fenoa), organizado por la Fundación Federalismo y Libertad, Milei salió a saludar a los seguidores que le habían estado haciendo guardia, en muchos casos, desde hacía largas horas.
La espera fue sobre calle Las Piedras, entre Miguel Lillo y Próspero Mena. Allí, los organizadores montaron una pantalla gigante, desde la cual militantes y seguidores de La Libertad Avanza pudieron seguir los discursos. Pero, más allá de los mensajes, la mayoría acudió con la ilusión de tener un contacto, aunque sea breve, con Milei.
“¡Es mi cumple! ¡Una foto, presi! VLLC”, se leía en una pancarta de cartulina violenta. Ruth Nadal llegó desde Simoca sola la tarde que festejaba 56 años para acercarse al economista. “Lo sigo desde que era panelista de TV. Y ya decía que quería que sea presidente. No puede ser casualidad que venga el día de mi cumple; tiene que ser causalidad.”, afirmó.
Giannina, de 40 años, se acercó junto a su hijo para esperar la visita del mandatario. “Mientras se pueda demostrar un pequeño apoyo, lo hacemos”, contó la vecina, que llevaba además de paseo a su perro, Tano, atado a una correa. Y reveló un dato curioso: “Tano nació el día en que asumió Milei”.
EXPECTATIVA. Decenas de tucumanos esperaron el saludo presidencial.
No todos los que concurrieron eran seguidores de LLA. “Yo vine a acompañar a un amigo que es parte de la juventud del partido”, explicó Joaquín, de 20 años. Confesó que, en un principio, se había sentido más identificado con las políticas libertarias, pero que con el correr del tiempo comenzó a tomar distancia. “Ahora estoy con una mirada un poco más crítica. Soy trabajador, preventista, y soy el único sostén en mi casa. Todo está aumentado: el gas, la nafta, y un sueldo de $700.000 no es suficiente”, lamentó. De todos modos, admitió que le resultaba interesante presenciar la visita de una figura de la política nacional. “Uno no está acostumbrado a eso. Me genera entusiasmo, pero al nivel de un fanatismo. En realidad, le estoy haciendo pata a un amigo”, confesó.
“¡Me ha saludado!”
Entre banderas argentinas, remeras de LLA y cánticos, decenas de personas se agolparon cerca de las vallas, con un operativo de seguridad que incluyó una docena de efectivos de la Policía Federal con escudos y armas, agentes distribuidos en distintos puntos del corredor y dos ambulancias.
“Milei, león, el pueblo está con vos”, cantaban algunos de los militantes cuando, poco antes de las 20, la comitiva oficial ingresó fuertemente custodiada hacia las cocheras del subsuelo del Hilton.
Muchos se acercaron a la pantalla gigante cuando el Presidente lanzó un “hola, todos” con voz ronca, pero otros se quedaron cerca de la valla, cuidando su lugar, a la espera del anhelado saludo.
Los tramos del discurso centrados en aspectos técnicos e históricos no generaron demasiadas reacciones sobre calle Las Piedras, pero sí hubo aplausos para ciertas intervenciones (como cuando dijo que “para agosto, la inflación minorista podría arrancar con cero”). También risas cuando recurrió a alguna palabra subida de tono, y festejos cuando cargó contra los “zurdos”.
Finalmente, Milei cerró su intervención en el Fenoa 2026 y finalizó la transmisión. Los seguidores se comenzaron a agolpar contra las vallas, advertidos sobre el inminente saludo del mandatario; y cuando reaparecieron las tres camionetas que trasladaban a la comitiva, las luces de los celulares se encendieron en lo alto. “La casta tiene miedo, la casta tiene miedo”, comenzaron a cantar. Milei se bajó de uno de los vehículos; detrás suyo, su hermana. Caminaron hasta la gente, escoltados por custodios y referentes locales, y el Presidente empezó a firmar libros, remeras, pancartas, todo lo que le acercaban.
“Me cumplió el sueño”, contó Santino, de 12 años, sosteniendo un ejemplar recién autografiado. “Se lo voy a mostrar a toda la familia”, agregó. Su padre, Juan Cruz, de 47, dijo que fue Santino quien lo animó a afiliarse a LLA, cuando paseaban por la plaza Urquiza. “Había intentado que le firme el libro la última vez que vino, pero no hubo suerte; ahora solito se acercó y pudo hacerlo”, resaltó.
Ángela Ledesma, de 74 años, es pensionada. Estuvo casi ocho horas esperando. Dijo que si bien el discurso de Milei estuvo dirigido “a gente con conocimiento”, también le llegó el mensaje. “Somos amas de casa, y somos las grandes economistas del día a día. Si tenemos $10.000, sabemos cómo hacerlos durar dos días”, recalcó. Por fin, se volvió a su casa de barrio El Bosque con el objetivo cumplido. “He venido para mandarles el video a mi nieto y a mi hijo, que están en Italia. ¡Tres veces me ha saludado el Presidente!”, afirmó con orgullo.









