PETRÓLEO. Los ataques iraníes a instalaciones energéticas elevaron el precio del Brent y aumentaron la volatilidad global.

El precio internacional del petróleo volvió a subir con fuerza y el barril de Brent superó los U$S 110, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente. El alza se produjo luego de que Irán lanzara ataques contra instalaciones energéticas en distintos puntos de la región, en represalia por una ofensiva previa contra el yacimiento de gas South Pars.
Los bombardeos intensificaron las tensiones con Estados Unidos e Israel y encendieron alertas sobre posibles interrupciones prolongadas en el suministro global de crudo. Este escenario incrementó la volatilidad de los mercados energéticos y sumó incertidumbre sobre la estabilidad de precios y el flujo petrolero.
El impacto ya se siente en la Argentina. De acuerdo con datos de EcoGo, los combustibles registran una aceleración marcada desde el inicio del conflicto, con un aumento acumulado cercano al 9% en lo que va de marzo. La suba en surtidores presiona sobre el bolsillo de los consumidores y anticipa mayor tensión inflacionaria para el mes.
El relevamiento de la consultora se convirtió en la principal referencia para seguir la evolución de los precios, luego de que las petroleras dejaran de informar sus incrementos. Según su índice con base enero igual a 100, el promedio de naftas y gasoil pasó de 136,3 el 26 de febrero a 148,2 el 16 de marzo. Esto representa una suba del 8,67% desde que se profundizó el conflicto y el Brent superó los U$S 100, con un traslado casi pleno a los valores al público.
Diferencias entre el Brent y el WTI
Al cierre del miércoles, el Brent subió 3,8% y el jueves avanzó otros U$S 4,66 o 4,3%, hasta ubicarse en U$S 112,04 por barril. En el inicio de la jornada llegó a tocar un máximo de U$S 112,86, con un salto superior a los cinco dólares.
El crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, también registró un incremento, aunque más moderado: subió 96 centavos o 1% hasta U$S 97,28 por barril, tras haber escalado más de tres dólares en la rueda intradía.
La brecha entre ambas referencias alcanzó niveles no vistos en 11 años, influida por la liberación de reservas estratégicas estadounidenses y el aumento de los costos de transporte, factores que fortalecieron el atractivo del Brent frente al WTI.
Ataques y tensión en la región
La suba de los precios se enmarca en una serie de ataques lanzados por Irán contra instalaciones petroleras en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, luego de los daños sufridos en su infraestructura energética en South Pars y Asaluyeh. Previamente, Teherán había emitido órdenes de evacuación en los complejos que serían objetivo.
South Pars es la porción iraní del mayor yacimiento de gas natural del mundo, compartido con Qatar en el golfo Pérsico, lo que le otorga un valor estratégico clave en el mercado energético global.
El miércoles, QatarEnergy informó que los proyectiles iraníes que impactaron en Ras Laffan, principal centro de procesamiento de gas natural licuado del país, provocaron daños extensos. En paralelo, Arabia Saudita reportó la destrucción de cuatro misiles balísticos dirigidos contra Riad y la frustración de un ataque con drones en una planta de gas.
Escenario incierto y presión global
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el ataque contra South Pars fue ejecutado por Israel y aclaró que ni su país ni Qatar participaron en la operación. También advirtió que Washington responderá si Irán actúa contra Doha y evalúa el despliegue de miles de soldados en la región para garantizar la seguridad del tránsito de petróleo, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz.
Analistas del mercado señalan que la tendencia alcista podría sostenerse si continúan los ataques sobre infraestructura energética y no se abre el paso en ese corredor clave para el comercio global de crudo.
En ese contexto, la Reserva Federal decidió mantener sin cambios las tasas de interés y advirtió sobre una mayor inflación derivada de la incertidumbre internacional.
Especialistas coinciden en que la combinación de conflicto bélico, daños en instalaciones críticas y riesgo de interrupciones en el suministro configura un escenario de presión sostenida sobre los precios. La dinámica actual refuerza el liderazgo del Brent sobre el WTI y anticipa mayores costos energéticos a nivel global si las hostilidades se prolongan.







