OPERATICO. Pobladores de barrios ribereños fueron evacuados.

Ante las intensas lluvias registradas en la provincia y el aumento del nivel del dique El Cadillal, el Gobierno dispuso una evacuación preventiva en sectores ubicados en la ribera del río Salí. El operativo se desarrolla con la participación de personal policial, equipos de salud, Defensa Civil y trabajadores municipales, quienes asisten a los vecinos en el traslado de pertenencias y en la reubicación temporal de las familias. Las zonas consideradas de mayor riesgo incluyen sectores de la Costanera y los barrios 140, 40, y 200 Viviendas, además del Soldado Tucumano, además de complejos habitacionales ubicados a menos de 150 metros del cauce.
Según informó la Policía, en el barrio 140 Viviendas, unas 60 familias que se encontraban dentro del perímetro considerado riesgoso fueron alcanzadas por el operativo en esta primera etapa. El jefe de zona 2, comisario inspector Sergio Giménez, explicó que el trabajo se inició cerca de las 14 y que forma parte de un operativo coordinado entre áreas del Estado. “Todos accedieron a retirar sus pertenencias principales y colaborar con el operativo”, indicó.
Mientras algunos vecinos optaron por trasladarse a casas de familiares, otros fueron alojados en espacios habilitados como centros de evacuación, entre ellos las escuelas Cruz Alta y Tiburcio Padilla, el club social Padilla y el albergue José Fierro, donde se montaron dispositivos de asistencia sanitaria y social. La doctora Patricia Chávez, de la Secretaría de Salud, explicó que en esos lugares se dispusieron los equipos necesarios para la atención sanitaria.
Durante el operativo, personal municipal colaboró con el traslado de pertenencias hacia un galpón ubicado en la zona de Bajo Grande, donde se resguardan muebles y objetos de valor mientras dure la contingencia. Algunos vecinos decidieron permanecer en sus viviendas para vigilar sus propiedades, aunque bajo supervisión de la seguridad desplegada en el área.
Desesperante
Entre los evacuados se encuentra Mariel Orillo, quien describió la situación como “desesperante”. Según relató, el principal temor es que el río continúe socavando la barranca y termine llevándose las viviendas. Recordó que hace algunos meses los vecinos ya habían advertido sobre el problema mediante una nota presentada a las autoridades, firmada por los vecinos.
Otra vecina, María, señaló que la preocupación por el avance del río comenzó meses atrás. Según relató, junto con su hija utilizaron un dron para observar cómo el cauce iba ganando terreno sobre la costa. También explicó que por las noches se escucha el ruido de la tierra desprendiéndose por la erosión, lo que mantiene en alerta a las familias.
La segunda jefa del Centro de Operaciones Policiales Este (COP), comisario principal Noelia Roldán, señaló que la situación se mantiene bajo monitoreo constante y depende de la evolución climática. “No se va a realizar la apertura de una cuarta válvula en el dique por el momento. Se cerró una y se abrió otra, por lo que el caudal se mantendrá como hasta ahora”, informó. El regreso de las familias a sus hogares dependerá de la evolución del nivel del río y de las condiciones climáticas en las próximas horas.









