El gendarme Nahuel Gallo junto a su hijo Víctor.

Pasadas las 4.30 de hoy, el Aeropuerto Internacional de Ezeiza fue escenario de una imagen esperada durante más de un año: el gendarme Nahuel Gallo descendió del avión y se fundió en un abrazo eterno con su hijo Víctor, de apenas tres años. Atrás quedaban 448 días de incertidumbre y encierro en la cárcel de El Rodeo 1, donde permaneció como rehén del régimen de Nicolás Maduro.
El arribo no solo fue custodiado por el afecto de su esposa, María Alexandra Gómez, sino también por una comitiva oficial integrada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; la senadora Patricia Bullrich; el canciller Pablo Quirno; y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil.
La odisea de Gallo comenzó el 8 de diciembre de 2023, cuando fue detenido por autoridades migratorias venezolanas mientras intentaba cruzar hacia Colombia para reunirse con su familia.
Desde entonces, su libertad se convirtió en una causa nacional para sus allegados. “Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas”, había anticipado Gómez en redes sociales tras recibir la llamada que confirmaba la liberación, un momento que describió como una mezcla de “alivio y esperanza”.







