El gendarme argentino, Nahuel Gallo, junto a su familia y funcionarios nacionales.

Tras la llegada del gendarme Nahuel Gallo a la Argentina, el Gobierno nacional buscó marcar distancia de la intervención de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en el operativo de repatriación. Tanto la senadora Patricia Bullrich como la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, enfatizaron que la liberación fue fruto de gestiones oficiales y criticaron la decisión venezolana de entregar al gendarme a "intermediarios amigos".
"De esto no estábamos al tanto"
Bullrich fue tajante al minimizar el vuelo fletado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). "Las gestiones las hicimos desde el primer segundo. Es raro que te busque la AFA y no tu gobierno", dijo.
La senadora reveló que Gallo vivió momentos de extrema tensión antes de embarcar, ya que fue trasladado a una sede de contrainteligencia y desconocía su destino. "Dudó durante todo el viaje. Él esperaba al consulado italiano y lo subieron a un avión con gente que no conocía", explicó.
La estrategia del chavismo
Por su parte, la ministra Monteoliva calificó la maniobra de Venezuela como una operación política. "Está claro que no iban a entregárnoslo a nosotros, ni a EE.UU. o Brasil. Buscaron a quienes son parte de su ideología", señaló.
Según la funcionaria, la Casa Rosada supo del vuelo a último momento a través de la esposa de Gallo, pero mantuvieron la cautela hasta verlo aterrizar.
Pese a la controversia por el traslado, ambas funcionarias coincidieron en lo prioritario: el estado de salud de Gallo -quien llegó visiblemente más delgado- y el emotivo reencuentro con su hijo Víctor. No se descarta que, tras los chequeos médicos de rigor, el presidente Javier Milei reciba al gendarme en las próximas semanas.







