¿El planeta de los bots? El trabajo humano al servicio de los algoritmos

¿El planeta de los bots? El trabajo humano al servicio de los algoritmos
Hace 4 Hs

Alejandro Urueña
Ética e Inteligencia Artificial (IA) - Founder & CEO Clever Hans Diseño de Arquitectura y Soluciones en Inteligencia Artificial. Magister en Inteligencia Artificial.

María S. Taboada
Lingüista y Magíster en Psicología Social.  Profesora Titular de “Linguística General I” y “Política y Planificación Linguísticas” de la Fac. de Filosofía y Letras de la UNT.

Recientemente se ha conocido la información de que, en una plataforma denominada sugestivamente RentAHuman, el algoritmo está diseñado para alquilar humanos a fin de que realicen las tareas que la IA no puede emular porque carece de “cuerpo humano” y de la “experiencia en el mundo real”.RentAHuman.ai se abre con el mensaje “los robots necesitan…” y enumera los requerimientos y contrataciones disponibles. El argumento con que promueve la “contratación” es: “la IA no puede tocar el mundo real. Tú sí. cobra cuando los agentes necesiten a alguien en el mundo real.” Sugiere entonces que el humano se “haga alquilable”.

La justificación introducida por el desarrollador pone en evidencia una limitación central de la IA: sus supuestas capacidades de decisión y pensamiento autónomos (ampliamente promocionadas por las empresas tecnológicas) y sus restricciones “cognitivas” en relación con los humanos

El algoritmo abre una nueva instancia en el debate respecto de la sustitución y el desplazamiento de humanos en el campo laboral. Hasta ahora las aguas se dividían entre lo que la IA puede o no hacer y se solía señalar que ciertos oficios quedaban fuera del horizonte de riesgo precisamente porque requieren experiencia del mundo, procesamiento cognitivo y decisiones fundadas en la compleja comprensión de esas relaciones.

El desarrollador de la plataforma le ha dado un giro inusitado al problema: ahora será el algoritmo el que utilice humanos para lo que no puede hacer. En un mundo con una creciente precarización laboral, la necesidad se impone: aunque el jefe ahora sea un algoritmo.

El sitio cuenta al presente con casi 5 millones de visitas y más de 500.000 “humanos disponibles”. F. Espinosa Wang, en un artículo publicado en el sitio DW RentAHuman permite ahora a la IA alquilar cuerpos humanos se interroga acerca de si se trata de una oportunidad laboral o de una precarización digital. El número de visitantes y de “humanos disponibles” parece sugerir que, en las actuales circunstancias de precarización laboral, ofertarse (o someterse) a lo que supuestamente “decide” un algoritmo es una opción no despreciable. Pero, detrás del modelo hay un humano “dueño” del sitio que, sin ningún reparo ètico, se aprovecha de las condiciones actuales de existencia para proponer el alquiler de otros humanos. La cruda realidad que viven muchos en este planeta queda solapada por una capa de virtualidad que oculta la manipulación de los derechos y de la dignidad humana.

Las trampas del sistema

El modelo se basa en personas que ofertan servicios (al estilo de lo que se denomina TaskRabbit) pero aquí es el algoritmo el que va a controlar la oferta y la demanda: el “jefe” que decide y define los pasos a seguir. Hecha la oferta, la máquina busca a alguien cercano que pueda realizar el servicio, indica de qué se trata y cuando el “alquilado” termina el trabajo, se libera el pago automáticamente.

El pago se realiza mediante el registro a una aplicación de criptomonedas, que es condición indispensable para poder cobrar.

¿Qué se alquila?

Un informe de Forbes señala que las principales demandas tienen que ver con tareas del tipo “deliveries”, asistencia a eventos para hacer verificaciones, instalación de hardwares, firma de documentos. Se trata de tareas puntuales que no implican en realidad un empleo. A éstas se añaden que autopromociona la plataforma: por ejemplo, posar con un cartel que dice “Una IA me pagó para posar con este cartel”-.

¿“Nueva” concepción del trabajo humano?

Varios interrogantes inquietan el pensamiento: ¿cuél es o será el grado de incidencia de estas plataformas en la concepción del empleo humano (habida cuenta que ya tiene más de 500 mil suscripotres) ? ¿podría quedar reducido- como sugiere Forbes- a una cadena de delegaciones algorítmicas en la que los humanos no sean sino un recurso coyuntural programable? En otras palabras, vamos camino a una concepción del trabajo, entendido como una tarea eventual sin continuidad, que “define” una máquina (¿ o un humano disfrazado de?) tan sólo para suplir las limitaciones de la IA.

La oculta relación algoritmo-humano conduce a otro interrogante recurrente: ¿quién asume la responsabilidad de que la tarea no se cumpla, o que se tergiverse por información ambigua -como suele ocurrir en los modelos de lenguaje- o que implique riesgos y peligros que finalmente sufra el “alquilado”?

La irrupción de modelos como el que analizamos abre a su vez otros dilemas y debates que se valoran de diferente manera según el costado desde el que se mire la problemática. Para algunos, estos sistemas de “contratación” definidos por un algoritmo evitarían las burocracias, los problemas de jerarquías corporativas internas, en suma, las relaciones humanas. Sin embargo, por eso mismo, conducen a la deshumanización: transforman el empleo humano en un engranaje técnico.

Por otro lado, ¿cómo se controla la seguridad, la privacidad, la vulnerabilidad de los algoritmos ? Y, aún más, ¿qué sistemas de regulación se implementarán en contextos donde lo que importa es quiénes lideran el desarrollo tecnológico, hoy pieza clave del poder económico?

En un contexto donde la IAcracia parece avanzar hacia una autocracia con poderes ilimitados, ¿qué lugar le toca al trabajo humano? Qué se entenderá por trabajo: ¿creatividad, producción, desarrollo o reiteración de tareas alienantes? De última: ¿qué se entenderá por humano?

Frente a la alarmante realidad de plataformas donde los algoritmos actúan como “jefes” que alquilan a personas precarizadas para realizar tareas físicas, reduciendo el trabajo humano a un simple engranaje técnico y coyuntural, surge como respuesta estructurada el Model ai Governance Framework for Agentic AI (Marco Modelo de Gobernanza de IA para IA Agéntica), publicado el 22 de enero de 2026 por la Infocomm Media Development Authority (IMDA) de Singapur. Este documento pionero busca evitar la pérdida de control y la dependencia ciega de las máquinas estableciendo cuatro pilares fundamentales: evaluar y delimitar los riesgos desde el diseño inicial limitando la autonomía y los accesos de la IA; garantizar la responsabilidad humana exigiendo un “humano en el bucle” para aprobar decisiones críticas o irreversibles; implementar estrictos controles técnicos y pruebas de monitoreo continuo a lo largo de todo el ciclo de vida del agente; y empoderar a los usuarios finales mediante la transparencia y la educación constante para que no pierdan sus habilidades fundacionales frente a la automatización. Así, este marco regulatorio establece un límite claro: por más que la Inteligencia Artificial avance hacia la autonomía total, el discernimiento ético, la supervisión y la responsabilidad final deben permanecer irrevocablemente en manos humanas.

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