Inquietante hallazgo: encontraron restos de televisores y celulares en los cerebros de delfines

Un estudio de la Universidad de Hong Kong sugirió la presencia de un producto químico fundamental en dispositivos electrónicos dentro de los cuerpos de delfines y marsopas.

Hallan sustancias químicas de televisores y teléfonos inteligentes en cerebros de delfines. (Imagen: Earth.com) Hallan sustancias químicas de televisores y teléfonos inteligentes en cerebros de delfines. (Imagen: Earth.com)
Hace 1 Hs

No es novedad que la mayor parte de nuestros desechos vayan al océano. Conocemos los casos de los sorbetes plásticos, las bolsas, botellas, microplásticos, redes de pesca, fertilizantes y así un listado que parece no tener punto final. Pero los científicos se llevaron una sorpresa al descubrir que un nuevo estudio reveló un contaminante inesperado en los cuerpos de los animales marinos: restos químicos de televisores y celulares.

Una investigación dirigida por científicos de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong advirtió la presencia de los productos químicos utilizados en las pantallas de nuestros teléfonos, computadoras y televisores en los cuerpos de mamíferos marinos, incluso en sus cerebros. Los expertos advierten que estos componentes fundamentales para que las imágenes se vean nítidas estarían filtrándose en las cadenas alimentarias oceánicas.

Un contaminante que amenaza especies

La investigación sugiere que estos contaminantes llamados monómeros de cristal líquido o LCM pueden acumularse con el tiempo en los cuerpos de los mamíferos acuáticos progresivamente. La conclusión surge tras evaluar muestras de tejido recolectadas entre 2007 y 2021 de delfines jorobados del Indopacífico y marsopas sin aleta del Mar de China Meridional.

"Nuestra investigación revela que los LCM de los aparatos electrónicos de uso cotidiano no son solo contaminación: se están acumulando en los cerebros de delfines y marsopas en peligro de extinción", dijo el autor correspondiente Yuhe He, investigador de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong.

Los efectos del LCM en los cuerpos 

Los LCM se detectaron en múltiples tejidos, incluido el cerebro. Esto es importante porque este órgano está protegido por la barrera hematoencefálica, que bloquea la circulación de muchas sustancias en el cuerpo. El hallazgo de LCM en esta zona sugiere que estos compuestos pueden atravesar dicha barrera y alcanzar tejidos sensibles.

Los investigadores esperaban que la grasa fuera un foco de contaminación, ya que los tejidos grasos suelen almacenar contaminantes. Y eso fue exactamente lo que descubrieron: la grasa generalmente contenía las concentraciones más altas. Lo que les sorprendió fue que las sustancias químicas no se detenían allí.

Incluso pequeñas cantidades en órganos como la masa encefálica pueden ser importantes, ya que estos tejidos tienden a ser menos tolerantes a las alteraciones químicas. El estudio señala los posibles riesgos neurotóxicos como una preocupación, aunque aún no afirma haber demostrado daños directos en animales salvajes.

Cómo llegan los LCM al océano 

Los LCM son los componentes básicos que ayudan a las pantallas de cristal líquido a controlar la luz, según explicaron desde Earth.com. Son parte de lo que permite que una pantalla active y desactive los píxeles y cree las imágenes nítidas a las que estamos acostumbrados.

El problema es que estos químicos no permanecen perfectamente almacenados en los dispositivos para siempre. A medida que los aparatos electrónicos envejecen, se rompen, se reparan o terminan como residuos, los LCM pueden escapar al medio ambiente.

Con el tiempo, los investigadores comenzaron a detectarlos en lugares donde se esperaría encontrar contaminantes modernos: aire interior y polvo doméstico, por ejemplo, y también en aguas residuales.

Fácilmente los LCM llegan a los entornos costeros, especialmente cerca de ciudades densas y áreas industriales donde los desechos y las escorrentías son difíciles de contener por completo. Esto respalda una vía bastante intuitiva: es probable que estos animales ingieran los químicos a través de su dieta, en lugar de absorberlos directamente del agua de mar.

La advertencia sobre la vida marina 

“Esta es una llamada de atención: los productos químicos que alimentan nuestros dispositivos se están infiltrando en la vida marina, y debemos actuar ya contra los desechos electrónicos para proteger la salud de los océanos y, en última instancia, a nosotros mismos”, concluyó He.

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