Carlos Albaca

El 29 de diciembre de 2021 se registró un hecho histórico en la justicia tucumana: por primera vez un ex fiscal era condenado por los delitos que cometió mientras era funcionario. Carlos Albaca recibió la pena de seis años por incumplimiento de los deberes de funcionario público y por encubrimiento por su actuación cuando estuvo al frente de la investigación del crimen de Paulina Lebbos.
La fiscal Juana Prieto de Sólimo fue designada para analizar la tarea que realizó su par durante los siete años que instruyó el expediente. No encontró una, sino varias fallas. Entre otras cosas, descubrió:
- No tomó las medidas necesarias para preservar las muestras biológicas que se utilizarían para realizar pericias genéticas.
- Le dio el rol de querellante a César Soto cuando no había sido descartado como sospechoso.
- No analizó varias líneas que surgieron con el correr del tiempo, tales como la de “los hijos del poder” y la que vinculaba a los miembros de “La Inimitable”, la barra brava de Atlético.
- Cometió errores a la hora de analizar el entrecruzamiento de datos de los celulares de la víctima que terminó ampliando aún más la pesquisa.
Pena para el acusado
El tribunal, integrado por Fernanda Bähler (presidenta), Wendy Kassar y Raúl Cardozo, le dio la razón al pedido del fiscal del juicio, Gerardo Salas, quien había requerido una pena de seis años para el acusado.
En su alegato, el representante del Ministerio Público había sostenido que no podían ser casuales las anomalías detectadas durante el proceso y enumeró desde la demora en practicar pruebas genéticas hasta la “desidia” advertida en el tratamiento de las pistas ligadas a los teléfonos, incluyendo además la decisión de mantener abiertas todas las hipótesis delictivas.








