Caso Érika: una llamada por celular que complica al “Militar”

Caso Érika: una llamada por celular que complica al “Militar”

Varios de los misterios que rodeaban el crimen de Érika Antonella Álvarez comenzaron a esclarecerse con el testimonio de Justina Gordillo, la empleada judicial que está acusada de haber encubierto a Felipe “El Militar” Sosa, el único acusado por homicidio simple en la causa.

Hasta aquí se sabía que la víctima fue asesinada el miércoles 7 a la madrugada. Gordillo, según la investigación, no estaba en esa casa. Ante el fiscal Pedro Gallo aportó un dato que podría ser clave para terminar de esclarecer algunos puntos oscuros del expediente.

“Como a las 7.30 me llama Felipe y me pregunta: ‘¿Justi, qué estás haciendo?’. Le respondí que me estaba yendo a trabajar. Ahí me dijo que estaba con una chica que se había descompensado y que no sabía lo que le estaba pasando. Le respondí que estaba entrando al trabajo y que no podía faltar”, indicó ante el fiscal Gallo. “Después le dije que pidiera ayuda a otro, porque encima de que estaba con otra chica me decía algo que no me gustaba. Entonces le pedí que se las arreglara solo”, relató en la fiscalía.

La mujer, que está cumpliendo la prisión preventiva que le imputaron en la cárcel de Delfín Gallo, informó que Sosa le había comentado que ya había pedido colaboración a Fernando Etiont, una persona de su confianza, y a Jesús Luna, un vecino suyo. “Pensé que estaba borracho porque él no se levantaba temprano. Lo noté nervioso”, dijo.

Nueva llamada

Según su relato, luego de estacionar el auto volvió a llamar a Sosa. “Le dije que era un hijo de puta y que seguramente estaba con Gimena, que es una ex suya y que yo la había encontrado dos veces en la casa con él. Siempre me la nombraba como que ella consumía y que le pedía droga para consumir”, resumió.

Gordillo, en esa charla, informó que Sosa le pidió disculpas y le prometió que nunca más volvería a hacerle algo así. “Lo seguí puteando hasta que corté porque tenía que entrar a mi trabajo. Además, tenía que resolver un problema porque la persona que me alquilaba el departamento me pedía que lo dejara porque lo había vendido”, señaló. Luego relató que, durante la mañana de ese día, recibió varias llamadas de Sosa en las que, entre otras cosas, le decía: “‘Justi’, perdóname, te amo” o “‘Justi’, te extraño”.

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