PROTAGONISTA. Virginia Mercado podría ser condenada por el caso.
Lo que había comenzado como un error terminó dejando al descubierto lo que podría considerarse la “línea Aguaray” del crimen de Paulina Lebbos. Se trata de una localidad salteña que integra el mapa narco nacional por ser una de las puertas de ingreso de la cocaína al país desde Bolivia. De allí no solo eran oriundos varios de los mencionados en la causa, sino que el nombre de esa ciudad apareció en una situación extraña que despertó aún más sospechas.
Virginia Mercado siempre sostuvo que César Soto ejercía violencia de género contra la estudiante asesinada. Sin embargo, en el segundo juicio surgió que mantenía contactos con quien hoy está acusado del asesinato. Esas llamadas las habría realizado antes del crimen desde su Aguaray natal.
Durante años se dijo que Paulina había ido a bailar a un boliche del ex Abasto para celebrar que había aprobado una materia. No fue sola: estuvo acompañada por un grupo de amigos, entre ellos Jimena Mercado y Alejandro Aramayo -hermana y primo de Virginia-, que habían llegado a Tucumán ese fin de semana.
Los Mercado dejaron sorpresivamente la provincia. En su momento, Virginia aseguró que se marchó por el acoso periodístico que sufrió en aquellos días. Sin embargo, durante el juicio reconoció que efectivos de la ex Brigada se presentaron en su departamento y lo revisaron de punta a punta sin una orden de allanamiento. ¿Qué fueron a buscar los policías? Es una pregunta que nunca tuvo respuesta.
El fiscal Alejandro Noguera comenzó a sospechar de ella y de sus parientes. Incluso le advirtió que enviaría una comisión policial para buscarla si no viajaba a Tucumán para cumplir con una serie de medidas procesales. Pero nunca pudo avanzar contra ella: fue apartado de la causa tras haber participado de un encuentro en la casa del ex gobernador José Alperovich. Lo reemplazó su par Carlos Albaca, quien años después fue condenado a seis años de prisión por su desempeño en la causa.
Maniobra
La fiscal Marta Jerez, que evaluó la actuación de su colega, concluyó que Noguera podría haber sido víctima de una maniobra para desplazarlo cuando comenzaba a descubrir la red de encubrimiento. En el histórico juicio también apareció el nombre de Juan Jiménez. El hombre, padre de Jorge Giménez -amigo, vecino y compadre de Soto y Paulina-, fue señalado por haber acosado a Paulina. Al declarar en el debate, afirmó que era camionero y que transportaba ganado para una cadena de carnicerías de la provincia. Relató, ante la sorpresa de los presentes, que era habitual que viajara a Aguaray para buscar hacienda, pese a que en esa localidad no existe producción ganadera.
De Aguaray también habría sido oriundo el misterioso narco con el que se comunicaban Soto, Mercado y el padre de Roberto Gómez -acusado del crimen que luego fue absuelto- y Walter “Chichilo” Acevedo a través del celular registrado a nombre de Magdalena Cruz, empleada de Macarena Bordato. Las sospechas de que los mencionados estaban vinculados al tráfico de drogas desde esa localidad cobraron fuerza. Sin embargo, la investigación no avanzó más, en medio de lo que algunos interpretaron como un pacto de silencio.
Mercado aceptó su culpabilidad, pero no aportó datos que ayudaran a esclarecer el caso. Su hermana Jimena y su primo Aramayo, por pedido de los jueces Carlos Caramuti, Dante Ibáñez y Rafael Macoritto, debían ser investigados. Nunca trascendió si formalmente fueron acusados.











