EL FUTURO. El club español no sólo presta atención al progreso que pueden lograr en la cancha, en el laboratorio también lo buscan.

El área de investigación científica de Barcelona FC es un referente mundial y al unirse al IDIBAPS, que forma parte del área del Hospital Clínic de Barcelona, dan garantías de lo que desarrollan. Los grupos de trabajo analizaron muestras de sangre de 34 varones y 34 mujeres que juegan en el club español durante las temporadas 2019-20, 20-21 y 21-22, los investigadores observaron determinadas marcas epigenéticas en jugadores con mayor tendencia a lesionarse.
"Vimos que había patrones epigenéticos diferenciales; había aproximadamente unas 1.000 regiones del ADN que mostraban cambios sutiles pero consistentes en la metilación y que estaban relacionados sobre todo con genes implicados en la reparación muscular", señaló Iñaki Martin-Subero uno de los coordinadores de la investigación.
A partir de las pruebas se identificaron más de 1.000 patrones en el ADN que determinan si un jugador es propenso a lesionarse o no, por lo que hay evidencia científica de que lastimarse no es solo mala suerte; hay una especie de "firma biológica". Esto permitirá al club crear entrenamientos personalizados basados en la genética de cada niño o profesional para evitar que se rompan.
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Según Gil Rodas, otro de los líderes del trabajo y responsable de la Unidad de Medicina del Deporte del Hospital Clínic se podrá solucionar y hasta evitar por completo las secuelas de algún golpe en cancha. “La identificación de una firma epigenética asociada al riesgo de lesiones es importante, ya que nos permitirá ajustar aspectos de carga física, alimentación y estilo de vida para poder prevenirlas y que los jugadores desarrollen su máximo potencial”, aseguró el profesional.
Por ejemplo, uno de los ítems que permitirá más desarrollo en la prevención es que se descubrió una ventana de 28 días respecto a las cargas de trabajo. Uno de los tantos razonamientos que pueden desprenderse de esto es que si un niño pasa de estar sentado seis horas al día, a jugar un torneo intenso de fin de semana, el riesgo es altísimo. El cuerpo necesita "acumular carga" de forma gradual durante un mes para ser resistente.
Entonces, el objetivo no es que el niño "corra hasta cansarse", sino que prepare sus músculos para los movimientos explosivos que ve en los videos. El estudio “culé” permitirá sentar bases y programar acciones que serán cien por ciento exitosas, empezando a formar generaciones libres de lesiones.
Con la publicación que se hizo este mismo mes en la revista Scientific Reports, ya se puede diagramar lo básico para practicar en casa. Pero la intención es ir mucho más allá: generar un modelo de deporte de élite más seguro, más científico y plenamente personalizado. Las instituciones médicas de referencia cooperan con un club deportivo de primer nivel internacional marcando un precedente en la integración de la investigación biomédica en el ámbito del rendimiento deportivo.







