Cómo ganarle a la consola: estrategias para que los chicos pasen del sillón al deporte real

Prohibir las pantallas no funciona. Especialistas recomiendan "gamificar" la vida real, negociar tiempos y usar los videojuegos como aliados para descubrir qué actividad física les gusta más a los niños.

HIPNOTIZADOS. Hay que cuidar que la atención que le dan los más chicos a las pantallas se combine con actividades al aire libre. HIPNOTIZADOS. Hay que cuidar que la atención que le dan los más chicos a las pantallas se combine con actividades al aire libre.
Hace 4 Hs

Hacer que los niños dejen de usar las pantallas con juegos deportivos y pasen a hacer una práctica activa en la realidad es uno de los grandes retos que plantea la gamificación. Los videojuegos están diseñados para retener la atención. En un niño es más gratificante la instantaneidad de un gol que puede anotar vía control remoto a que hacer el esfuerzo físico de correr bajo el sol y mandar el balón al fondo del arco.

La situación plantea desarrollar habilidades de seducción dirigidas a los pequeños. La preocupación pasa porque la salud se deteriora y las habilidades sensoriales se desarrollan, pero de una manera desequilibrada. Prohibir no asoma como un truco porque a nadie le gusta que le digan que no puede hacer lo que le agrada. Así que diseñar algunas acciones para hacer que la realidad sea igual de estimulante es una buena estrategia a aplicar.

Recomendaciones

No cortar el entretenimiento del juego en la pantalla de raíz. Si al niño le gusta un juego deportivo, proponer hacer lo mismo en el afuera, pero con astucia. “Ese amague que hizo tu ídolo en el video ¿podemos intentar imitarlo en el patio?”, es una buena sugerencia.

Competir es uno de los elementos atractivo de los video. Más cuando la tendencia empezó a ser jugar en red, o con amigos presenciales. Si eso es lo que más le agrada a los chicos, para lograr el equilibrio y no sólo estar estático, comprarles un reloj deportivo básico puede generarle una competencia contra sí mismo y sacarlo de la silla de juego. Ver que hoy dio 5.000 pasos puede ser una meta a superar.

Se puede inscribir al niño en una actividad donde haya amigos del colegio. La presión social positiva es el mejor motor de regularidad de acciones.

Es fundamental que el adulto dé el ejemplo también porque será muy difícil convencerlos de salir si estamos con el celular en el sofá. 

Negociación: que haya un aviso previo. Que nada sea de golpe y que la propuesta ocupe solo minutos. “Termina este partido y salimos”, se puede proponer. También negociar que por cada 30 minutos de ejercicio físico, gana 30 minutos de tiempo de pantalla. Esto les enseña que el deporte sea como la "llave" para su ocio digital que tanto le gusta.

Los videojuegos también pueden funcionar como un orientador vocacional. Según lo que juega el niño se puede acertar desde un principio el deporte que le gusta. Un parque de skate es el lugar adecuado si esos son los videos que mira. Los entretenimientos de estrategias o disparos pueden canalizarse con la práctica de paintball.

La gamificación funciona porque activa la dopamina en el cerebro. Los videojuegos son expertos en esto: dan una recompensa pequeña cada pocos minutos. Entonces, otra medida a tomar, es gamificar la realidad para dejar las pantallas por el deporte. 

Por ejemplo: plantear que si el niño logra encestar 10 veces seguidas jugando al básquet, desbloquea el 'Power-Up' de elegir "qué cenamos hoy". El equilibrio entre lo digital y lo físico permite transformar el entretenimiento en hábito saludable, sin imponer ni forzar. El uso de las pantallas generó un desafío para los adultos teniendo en cuenta la salubridad integral del cuerpo humano.

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