Cierre definitivo de Fate: qué otras empresas hay detrás del holding y qué pasará con el mercado de neumáticos

La decisión de la familia Madanes Quintanilla impactará en el sector y podría afectar a las plantas automotrices a las que abastecía de cubiertas.

LIDER DEL GRUPO. Javier Madanes Quintanilla, dueño de Fate y de la fabricante de aluminio Aluar LIDER DEL GRUPO. Javier Madanes Quintanilla, dueño de Fate y de la fabricante de aluminio Aluar FOTO TOMADA DE IPROFESIONAL.COM
Hace 3 Hs

El cierre de Fate marca un punto de inflexión para la industria argentina del caucho y abre un nuevo capítulo en la historia del grupo empresarial de la familia Madanes Quintanilla. Tras ocho décadas de actividad ininterrumpida en San Fernando, la compañía anunció la baja definitiva de su planta, una decisión que reconfigura el negocio de los neumáticos y profundiza la crisis de un sector golpeado por la caída del consumo y el avance de las importaciones.

La determinación tiene implicancias económicas y políticas. En el plano productivo, el mercado local quedará con solo dos fabricantes con planta industrial en el país: la filial local de Bridgestone y la subsidiaria de Pirelli. Ambas enfrentan un escenario similar: plantas operando por debajo de su capacidad y una competencia creciente de productos importados, principalmente de Asia, que ya explican cerca del 75% de las ventas en el mercado interno.

Hasta ahora, el negocio estaba dominado por tres jugadores con producción local que abastecían tanto al mercado doméstico como a la exportación. Fate era la única firma de capitales 100% argentinos en el segmento y la principal exportadora del rubro, con capacidad para fabricar más de cinco millones de unidades anuales. Sin embargo, en los últimos meses producía apenas 150.000 cubiertas mensuales, el 25% de su potencial.

La empresa, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, aclaró que no se trata de un concurso preventivo ni de una reestructuración. La definición es terminante: “Se liquida todo y se baja la persiana”. El plan contempla la venta de activos y el pago de indemnizaciones conforme a la legislación vigente.

Impacto en el grupo Madanes

El cierre impacta directamente en el holding liderado por Javier Madanes Quintanilla, también presidente y principal accionista de Aluar, la única productora de aluminio primario del país y una de las mayores de Sudamérica. El conglomerado tiene su núcleo en el aluminio y el caucho, dos actividades industriales intensivas en energía y empleo.

Madanes heredó el liderazgo tras la muerte de su padre, Manuel Madanes, y de su tío, José Ber Gelbard, exministro de Economía. Bajo su conducción, el grupo diversificó inversiones —incluida la construcción de un parque eólico en Puerto Madryn para abastecer a Aluar— y consolidó su perfil exportador.

A diferencia de otros empresarios de bajo perfil, Madanes se ha caracterizado por una postura pública crítica frente a distintos gobiernos y por advertir sobre los riesgos de una apertura comercial sin correcciones estructurales. En reiteradas oportunidades señaló que competir con China o Brasil exige resolver previamente los llamados “costos argentinos”: presión impositiva, logística y carga laboral.

El cierre de Fate pone a prueba esa visión. La apertura comercial impulsada por la actual administración, junto con la simplificación de trámites como el CHAS (Certificado de Homologación de Autopartes de Seguridad), facilitó el ingreso de neumáticos importados con menores costos y mayor rapidez. El resultado fue un mercado con picos históricos de casi 900.000 unidades importadas por mes y una fuerte baja de precios, superiores al 40% respecto de años previos.

Efecto dominó en la industria de los neumáticos

La crisis no se explica solo por las importaciones. También incide la caída en las ventas de vehículos 0 km y el bajo nivel de actividad manufacturera. Las plantas del sector operan en promedio al 50% de su capacidad, con casos que descienden al 33%. En diciembre de 2025, el complejo automotriz y del caucho registró uno de los niveles de utilización de maquinaria más bajos de la serie reciente.

Fate no solo abastecía al mercado de reposición. Era proveedor estratégico de equipo original para terminales como Volkswagen, Renault y Peugeot, además de suministrar a Stellantis en plantas como El Palomar y Ferreyra. También integraba la cadena de producción de Ford y Nissan.

La salida de Fate obliga a las terminales a revisar contratos y homologaciones. Cambiar de proveedor no es inmediato: cada neumático debe ser aprobado por la casa matriz para un modelo específico. En un esquema “Just in Time”, la falta de stock puede traducirse en suspensiones de turnos o en la necesidad de importar cubiertas, encareciendo el costo final del vehículo.

El futuro de la planta de San Fernando

El complejo industrial de San Fernando ocupa unas 40 hectáreas y cuenta con más de 150.000 metros cuadrados cubiertos. Allí funcionaban líneas para neumáticos radiales de autos y camionetas, camiones y ómnibus, además de un centro de ensayos único en el país. También operaba la división Fate Cargo, proveedora de fabricantes de transporte pesado.

La incógnita ahora es qué destino tendrá ese predio considerado el más moderno del sector en Argentina. La liquidación de activos podría fragmentar una infraestructura integrada que demandó décadas de inversión tecnológica, incluyendo alianzas internacionales y desarrollos exclusivos.

El cierre de Fate deja al descubierto un cambio de paradigma en el mercado de neumáticos: de la escasez y precios elevados a la abundancia de oferta importada y valores alineados con países vecinos. Para el grupo Madanes Quintanilla, implica redefinir su estrategia industrial en medio de una crisis que excede a una empresa y redefine el mapa productivo argentino. Para el sector, abre un interrogante mayor: si la apertura comercial será un estímulo competitivo o el preludio de nuevas persianas bajas.

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