NUEVO LOGRO. Abregú sumó su segundo ascenso en Catamarca. OSVALDO RIPOLL/LA GACETA.

César Abregú volvió a escribir una página especial en su carrera. El volante de Tucumán Central fue uno de los pilares en la conquista del ascenso al Federal A y, tras la consagración ante General Paz Juniors, no ocultó la emoción. “Es una sensación muy linda. Es mi segundo ascenso en Catamarca, algo increíble para mi vida, algo que me marca en este camino”, aseguró.
Abregú sabe lo que es subir de categoría. En 2016 integró el plantel de San Martín que, bajo la conducción de Diego Cagna, logró el ascenso a la B Nacional. Luego continuó su carrera en San Jorge, donde disputó el Federal A. Ahora, casi una década después de aquel logro con el “Santo”, volvió a celebrar en tierra catamarqueña.
Desde su llegada a Tucumán Central en 2024, se transformó en una pieza clave de la estructura de Walter Arrieta. Es el sostén del mediocampo, el jugador que equilibra, ordena y transmite experiencia en los momentos de mayor tensión. "Tenemos un plantel de Federal A", había declarado en una entrevista con LA GACETA que data de noviembre de 2024. Su presencia fue determinante en una final que se jugó al límite.
“Sabíamos que iba a ser un partido duro, que por el mínimo detalle podía pasar cualquier cosa. Está a la vista lo que pasó”, explicó sobre el desarrollo del encuentro. El empate agónico y la posterior definición por penales pusieron a prueba la fortaleza mental del equipo. “El equipo no se dio por vencido, buscó y encontró el final”, destacó.
Uno de los momentos más tensos fue la revisión del penal atajado por Daniel Moyano, que obligó a repetir la ejecución. “Es una sensación fea, porque pensás que ya lograste algo y te dicen que hay vuelta atrás. Pero yo tenía confianza en él. Sabía que algo teníamos para nosotros”, señaló.
Con experiencia en la categoría que se viene, Abregú ya proyecta lo que será el desafío en el Federal A. “Jugué varios partidos, sé que es intenso y duro. Este equipo está para dar pelea si seguimos trabajando como lo venimos haciendo”, afirmó.
Para Abregú, el ascenso no es solo un logro colectivo. Es también una confirmación personal: la de un mediocampista que entiende los tiempos de cada batalla y que, otra vez en Catamarca, volvió a levantar los brazos.







