Una atajada memorable y un gol en contra: reviví el empate de Tucumán Central frente a General Paz Juniors

Al 85’, el arquero del “Rojo” Daniel Moyano tapó un remate de Kevin Martínez, del “Poeta”, y de esa acción nació la jugada que terminó en el 1-1 y forzó los penales.

RESURRECCIÓN. Moyano atajó un potente remate de Martínez y, en la jugada siguiente, el Rojo consiguió el empate gracias a un gol en contra de Francucci. RESURRECCIÓN. Moyano atajó un potente remate de Martínez y, en la jugada siguiente, el "Rojo" consiguió el empate gracias a un gol en contra de Francucci. OSVALDO RIPOLL/LA GACETA.
Hace 8 Hs

Tucumán Central vivió una tarde mágica en Catamarca: por primera vez ascendió al Federal A luego de vencer a General Paz Juniors por 5-4 en la tanda de penales (empataron 1-1 en los 90’). El “Rojo”, sin embargo, sufrió demasiado para llevarse el ansiado trofeo. Después del gol de Juan Bonet a los 26 minutos, el equipo de Walter Arrieta salió en búsqueda de la igualdad que lo mantuviera en carrera y, cuando el reloj apretaba, la encontró de la manera menos pensada. Pero todo empezó con una atajada que hoy ya es historia.

A cinco minutos del final, Central estaba lanzado en ataque. Las líneas se habían adelantado y los espacios aparecían peligrosamente detrás de los volantes. El “Poeta” olió sangre y tuvo la chance de liquidarlo. Kevin Martínez recibió cerca de la medialuna, ingresó con pelota dominada y quedó mano a mano con Daniel Moyano. Tenía perfil, distancia y tiempo. Parecía el 2-0.

Pero Moyano no se apresuró. Lo esperó hasta el último instante, achicó con decisión y, con los pies, bloqueó el remate del delantero cordobés. Fue una reacción instintiva, salvadora. Un gesto técnico perfecto en el momento exacto. Tucumán Central seguía con vida.

El rebote lo capturó Patricio Krupoviesa, que rápidamente inició la transición. Tocó para Diego Martínez, que abrió hacia Carlos Juárez. El ex Graneros levantó la cabeza y envió un centro al área buscando a Felipe Estrada. La defensa despejó a medias y la pelota volvió a quedar en poder del “Rojo”.

Krupoviesa insistió, enganchó y descargó nuevamente para Diego Martínez. Esta vez el volante metió un centro más profundo, con dirección a Estrada. En el intento por rechazar, Matías Francucci terminó desviando la pelota hacia su propio arco. El arquero cordobés quedó descolocado. La red se movió. El banco de Central explotó.

Del posible golpe de nocaut al empate en cuestión de segundos. Del silencio contenido al grito desahogado. El fútbol comprimido en una secuencia de menos de un minuto.

El 1-1 llevó la definición a los penales, donde Tucumán Central mostró temple y precisión para imponerse 5-4, y quedarse con el ascenso al Federal A. Pero la historia del ascenso no puede contarse sin ese instante en el que Moyano sostuvo el sueño con los pies.

No fue una atajada más. Fue el punto de quiebre. El momento en que el destino dudó y le dio una oportunidad más al “Rojo”. Después vendrían los remates desde los 12 pasos, la tensión máxima y el festejo inolvidable. Sin embargo, el ascenso empezó a escribirse en esa intervención salvadora que evitó el golpe final y permitió que Tucumán Central siguiera creyendo.

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