Los tucumanos eligen artículos más baratos

La gente cuida cada vez más su bolsillo y recurre a distintas estrategias para bajar los costos de la canasta familiar. Volvió el fraccionamiento.

NUEVOS TIEMPOS. Antes de comprar, los clientes de autoservicios y supermercados comparan mucho la calidad y el precio de los productos.
NUEVOS TIEMPOS. Antes de comprar, los clientes de autoservicios y supermercados comparan mucho la calidad y el precio de los productos.
10 Julio 2002
Los precios por las nubes y los sueldos devaluados provocaron un brusco cambio en los hábitos de consumo de la población. Desde hace unos meses, en los autoservicios y supermercados se viene observando cómo la gente abandona la compra de ciertos artículos de la canasta básica y los reemplaza por otros productos mucho más económicos. Así, por ejemplo, la gaseosa de primera marca es suplantada por otra más barata y por los jugos; las prepizzas y las pastas frescas por la harina; las toallas higiénicas por el algodón, y los pañales descartables por los de tela, entre otros ejemplos. Otro fenómeno que acompaña a este proceso es el auge de la venta de los productos fraccionados, que ya se observan como un sector importante y de mucho movimiento dentro de algunos supermercados. Hay otros productos, la mayoría importados, que prácticamente van desapareciendo de la canasta básica. "Es un fenómeno que venimos observando y que demuestra el retroceso que vivimos y cómo la gente cuida su bolsillo", sintetizó el presidente de la Cámara de Supermercados, Guillermo Saccomani.
La sustitución también apareció en las panaderías. La venta de facturas y de productos de pastelería cayó un 45%. También bajó la venta de prepizzas, pan de hamburguesas y pan de viena. "La gente compra menos, pero no por el pan sino porque hacer una hamburguesa o un pizza es caro", justificó Vicente Cuozzo, titular de los panaderos. Lo cierto es que, frente a esta disminución, subió la venta de harina. "La gente prefiere cocinar en casa y, sobre todo, compra suelto", dijo Saccomani.
Las ventas de limpiadores bajaron un 50%; en contraposición subió la de lavandina y la de detergente. "No solo cambió el hábito de consumo y reemplazó productos por otros, sino que se volcó a comprar todo suelto, una tendencia que había desaparecido hace años", coincidió Sergio García, otro supermercadista. "Harina, yerba, azúcar, fideos, polenta, gelatinas, flanes, especias de todo tipo tienen mas salida si se venden fraccionados", añadió. A modo de ejemplo, puntualizó que el medio kilo de polenta en la góndola cuesta $ 0,60, mientras que suelta se vende a $0,35; la harina empaquetada vale $ 1,50 y fraccionada, $ 1,20.

Tamaño texto
Comentarios