Foto: eltrece
Hoy Germán Martitegui es uno de los cocineros más reconocidos de Argentina. Incluso a nivel internacional, uno de sus restaurantes fue reconocido como el mejor del país en 2013. Desde hace más de 25 años, la carrera de Martitegui entre hornos y hornallas no para de crecer y ya atravesó las experiencias a las que miles de cocineros aspiran. Pero antes de eso, el pasado del jurado de “Masterchef” estuvo absolutamente alejado de la comida.
Martitegui es conocido por ser el jurado serio y exigente en el reality de cocina de Telefe. Su mundo antes de cocinar era tan serio y de apariencia formal como hoy se ve al cocinero frente a las cámaras. Pero en un momento de su vida decidió tomar un camino diferente y abrirse de lo que había elegido de joven, en sus años iniciales en la vida laboral, cuando recién salía de la secundaria.
Aunque hoy se define a sí mismo como padre, cocinero y emprendedor, es dueño de Tegui, un restaurante exclusivo galardonado con un premio como el mejor de Argentina hace más de una década. Además, en cada proyecto personal puede verse la fusión de sus dos formaciones, aunque siempre queda clara su prioridad.
¿Qué estudió Germán Martitegui antes de ser cocinero?
Apenas al terminar la educación secundaria, Martitegui se convirtió en un estudiante de las ciencias sociales, pero de una de las partes más ligadas a los números y las estadísticas. El ahora chef estudió la carrera de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior en la Universidad del Salvador, con sede central en la Ciudad de Buenos Aires. Pero su vida, desde chico, había estado atravesada por la cocina.
Nacido en Necochea, Martitegui se desarrolló en una familia donde cocinar estaba presente como una manera de demostrar afecto a los más cercanos. “Cocinaba para todos los cumpleaños de mis primos, hacía tortas y profiteroles, desde los 12 años. Pero estudié Relaciones Internacionales y en algún momento empecé a estudiar cocina con Beatriz Chomnalez”, relató en alguna entrevista.
El encuentro con la cocinera fue decisivo para Martitegui. Desde su acercamiento profesional y académico a la cocina lo supo. “Esto es lo mío”, dijo. Ya en su adolescencia tardía, sabía que era a lo que quería dedicarse por siempre. “Decidí muy tranquilo. Sabía que era para toda mi vida”, relató. Pero la prueba de fuego llegaría un tiempo después, cuando ya estaba bien orientado en las finanzas.
Ambos caminos llegaron a buenas instancias, aunque Martitegui eligió poner todas sus energías en un solo proyecto. “Tuve en el mismo día una entrevista para trabajar en un hotel en Bariloche y para trabajar en el Banco de Boston, en Comercio Exterior. Y en las dos me aceptaron”, recordó. Entonces tuvo que decidir: bancos o asaderas. “Cuando yo dije en mi casa que cambiaba mi trabajo en el banco por ir a cocinar a Bariloche, casi me matan”, rememoró entre risas.









