EN DEBATE. El Poder Judicial enfrenta una serie de cuestionamientos, que despertó la defensa de algunos funcionarios de la magistratura.

“La reciente publicación de una “carta” dirigida a la magistratura, escrita por quien forma parte de nuestros tribunales, nos lleva a manifestar que, no coincidiendo con la forma ni los términos empleados, creemos que se encuentra destinada para una absoluta minoría más no para quienes nos dedicamos con ahínco y verdadero compromiso a la prestación del servicio de justicia”. De esta forma comienza un escrito que remitió a LA GACETA la Red de Jueces, Fiscales y Defensores de la República Argentina en respuesta a la opinión que en este mismo diario emitió el defensor oficial Agustín Eugenio Acuña titulada: “Carta a los jueces ante quienes litigo”. Allí, Acuña formula cuestionamientos que va desde los tiempos hasta las formas de jueces y fiscales para impartir Justicia.
La entidad que nuclea a funcionarios judiciales añadió: “no recibimos estas inquietudes como un agravio, sino como una opinión que debe ser tenida en cuenta para promover el diálogo institucional y estar siempre en consonancia con la alta vara ética con la que la sociedad -y nuestros propios colegas- nos miden”.
“Nuestra vocación no admite la complacencia ni el conformismo. El Código Iberoamericano de Ética Judicial, que constituye nuestra brújula institucional, establece con claridad que la ética judicial supone rechazar tanto los estándares de conducta propios de un “mal” juez, como los de un juez simplemente “mediocre” que se limita a cumplir con el mínimo jurídicamente exigido. Por ello, aunque los términos de la misiva referida puedan resultar ajenos al rigor que nuestra función demanda, extraemos de ella los puntos de contacto con los principios de excelencia que ya forman parte de nuestro compromiso cotidiano”, añadieron desde la Red de Jueces.
“Coincidimos en que nuestra tarea primordial es el imperio de la ley y la realización de la justicia por medio del Derecho. Como jueces, entendemos que nuestra legitimidad emana de ser los guardianes de la norma y de los valores constitucionales, actuando con una prudencia que sea siempre el resultado de un juicio justificado racionalmente, tras haber valorado con rigor todos los argumentos y contraargumentos disponibles. Esta independencia no es un privilegio de nuestra posición, sino la garantía fundamental de que cada ciudadano será juzgado bajo parámetros de objetividad y seguridad jurídica”, sumaron.
“En este mismo sentido, reafirmamos que el juez no solo debe preocuparse por “ser”, según la dignidad del poder conferido, sino también por “parecer” íntegro ante los ojos de la comunidad. El respeto por el tiempo ajeno, manifestado en la puntualidad y en la diligencia para resolver los conflictos en un plazo razonable, no es una cortesía opcional, sino un imperativo ético para evitar la injusticia que siempre comporta una decisión tardía. La transparencia de nuestras actuaciones y el uso de un lenguaje claro y preciso son, asimismo, herramientas esenciales para democratizar el acceso a la justicia y permitir que el ciudadano comprenda cabalmente las razones de nuestras resoluciones”.
Honestidad intelectual y autocrítica
En otro tramo de su escrito, especificaron: “lejos de considerarnos infalibles, nuestra formación nos obliga a cultivar hábitos rigurosos de honestidad intelectual y autocrítica. Abrazamos la crítica profesional y paciente como un motor para la capacitación permanente, pues el derecho de la población a un servicio de calidad exige que estemos en constante evolución técnica y humana. Sin embargo, esa misma ética nos impone ser firmes contra cualquier actividad dilatoria o contraria a la buena fe procesal, asegurando que el proceso judicial sea un espacio de debate legítimo y no una tortura innecesaria para las partes”.
También pidieron mandar “un mensaje a la sociedad tucumana”. “Sus jueces están comprometidos con un servicio que busca el equilibrio entre la firmeza de la ley y la sensibilidad de la equidad. No somos espectadores del conflicto, sino servidores de una paz social que solo se logra cuando el ciudadano tiene la convicción de que fue tratado con respeto y dignidad. La justicia en nuestra provincia camina hacia una excelencia que nace de la íntima convicción ética de sus integrantes, trabajando día a día para que cada sentencia sea, además de técnica, profundamente legítima y humana. Destacamos además, muy especialmente, que hoy, por decisiones de quienes conducen nuestro Poder Judicial, contamos con todas las herramientas para ello. Para hacer justicia, con calidad y en tiempo razonable. Abogamos por lograrlo, con todos los buenos magistrados que tiene nuestro Poder Judicial, a quienes reivindicamos. Y pretendemos hacerlo con empeño, sin estridencias y sin manifestaciones fáciles”, concluyeron.





