Hacer ejercicio en horarios poco convenientes puede alterar el sueño. Freepik
El ejercicio es una de los pilares que forma la base de una vida más saludable y longeva, así como lo son el sueño y el descanso. Ambos pueden condicionar al otro ya que dormir bien puede beneficiar el rendimiento físico, y a su vez, el ejercicio puede favorecer un mejor descanso, pero solo si se practica de la forma adecuada, y los momentos en que lo hacemos son determinantes.
Hacer ejercicio no se trata solo de moverse. Para elegir una actividad debemos tener en cuenta los momentos y la intensidad con que la practicamos, para que el cuerpo aproveche sus beneficios sin alterar los ritmos biológicos. Hacer ejercicio de manera desordenada o a horas inadecuadas puede convertirse en un obstáculo para el descanso. Así, impediría que el cuerpo entre en un estado de relajación óptimo antes de dormir.
La importancia del horario para hacer ejercicio
La intensidad, la duración y, sobre todo, el horario en el que practicamos deporte pueden marcar la diferencia entre un descanso reparador y una noche de insomnio. Además, existen ciertos tipos de ejercicio pueden favorecer el sueño, mientras otros pueden alterarlo si se realizan en momentos inoportunos.
La clave está en conocer cómo ajustar la actividad física para que juegue a favor del descanso y no en su contra. En un artículo de la Universidad Johns Hopkins, citado por The Objective, resaltan cuáles son los horarios donde es conveniente realizar actividad y cuándo es mejor evitarla para que este no altere el descanso.
¿Hasta qué hora es posible hacer ejercicio?
Realizar actividad física intensa a última hora de la tarde o por la noche puede ser contraproducente, ya que eleva la temperatura corporal y activa el sistema nervioso, dificultando la conciliación del sueño. Lo ideal es hacer ejercicio al menos tres horas antes de acostarse, permitiendo que el cuerpo regule su temperatura y entre en un estado de relajación progresiva antes de dormir, indicaron desde la institución.
En cuanto al tipo de ejercicio, es recomendable optar por actividades moderadas si se busca mejorar el descanso. Deportes como el yoga, el pilates o ejercicios de estiramiento pueden ser especialmente beneficiosos. Sobre todo, a ciertas edades y antes de acostarse, ya que favorecen la relajación muscular y reducen los niveles de estrés. En cambio, actividades de alta intensidad, como el entrenamiento de fuerza o el running, deben realizarse en horarios más tempranos del día para evitar una sobreestimulación del organismo.









