PRIMEROS BENEFICIOS. EEUU comprará más carne argentina.

Según Invecq Consultora Económica, el acuerdo firmado entre la Argentina y los Estados Unidos no parecería implicar -al menos a priori- una apertura de magnitud tal que modifique sustancialmente el volumen comercial bilateral. En relación con las exportaciones argentinas, más allá del caso de la carne vacuna, donde la ampliación de la cuota podría tener un impacto relevante sobre el volumen vendido, la liberalización luce relativamente focalizada y, en varios casos, condicionada por “limitaciones de alcance”. En este contexto, el entendimiento difícilmente constituya un game changer para el comercio exterior argentino en el corto plazo, aunque sí podría contribuir a reducir fricciones regulatorias y mejorar el acceso para determinados nichos.
De todas formas, no debería analizarse de manera aislada, sino como parte de una estrategia más amplia de apertura económica, advierte la consultora que dirige el economista Esteban Domecq.
En los últimos dos años, Argentina ha avanzado -desde niveles históricamente elevados de protección- en una agenda orientada a reducir barreras al comercio, que incluyó la baja de aranceles de importación, la eliminación o reducción de algunos derechos de exportación y una mayor flexibilización de instrumentos de administración comercial, a lo que se sumó la reciente firma del acuerdo Mercosur–Unión Europea (anunciado en enero, aunque aún faltan procedimientos legales para su implementación).
Desde una mirada más amplia, Invecq considera que los compromisos asumidos en materia regulatoria, de inversiones y de alineamiento normativo sugieren una profundización del vínculo económico con Estados Unidos que trasciende el comercio de bienes. “El acuerdo se inscribe en una estrategia más general de acercamiento bilateral por parte del gobierno argentino, orientada a fortalecer la relación con Washington y a consolidar apoyos externos en el frente financiero y geopolítico”, subraya. En este sentido, el entendimiento puede interpretarse menos como un instrumento estrictamente comercial y más como una señal de posicionamiento internacional, con potenciales implicancias sobre el acceso al financiamiento, la inversión extranjera y la inserción global del país.
¿Cómo sigue?
El acuerdo establece un esquema de liberalización bilateral que combina reducciones arancelarias con compromisos regulatorios, comerciales y de inversión. Su entrada en vigor está prevista para 60 días después de que ambas partes certifiquen la finalización de sus procedimientos legales. En Argentina, la Constitución exige su remisión al Congreso. Dado que ya no puede tratarse en sesiones extraordinarias, el debate legislativo no podría comenzar antes de marzo.
Sin barreras: los deberes de la Argentina
El acuerdo alcanzado entre la Argentina y los Estados Unidos también incorpora compromisos orientados a reducir barreras no arancelarias. Según Invecq Consultora Económica, la Argentina, en ese sentido, deberá:
•Eliminar las licencias no automáticas o convertirlas en automáticas para bienes estadounidenses.
• Reconocer estándares técnicos estadounidenses/internacionales sin exigir procedimientos adicionales de evaluación de conformidad.
•Asegurar que las medidas sanitarias y fitosanitarias no operen como restricciones encubiertas.
•Aceptar certificados sanitarios de los Estados Unidos para la importación de productos cárnicos y avícolas.









