COLOR VERDE. Los beneficios que trae para tu cocina.

Dentro de la filosofía del Feng Shui, la cocina ocupa un lugar central en la dinámica energética de la vivienda. No se trata únicamente del espacio donde se preparan los alimentos, sino de un ámbito simbólico de intercambio entre la materia y la energía. En ese contexto, los expertos en esta disciplina aseguran que el uso del color verde puede resultar especialmente beneficioso.
Aplicado al diseño interior, el Feng Shui asigna a cada color un significado y una función energética específica. El verde se vincula directamente con el elemento madera, asociado al crecimiento, la renovación y el equilibrio. Esta relación cobra especial relevancia en la cocina, donde el fuego -representado por la estufa y el calor- es protagonista. Según esta mirada, la madera alimenta al fuego de manera progresiva y equilibrada, evitando que esa energía se vuelva excesiva o caótica.
Una cocina pintada o decorada en tonos verdes suele transmitir sensaciones de armonía y vitalidad. Desde la perspectiva del Feng Shui, ese clima favorece un flujo energético constante, activo pero no agresivo, lo que se interpreta como una forma de “nutrir” la energía del hogar incluso antes de que los alimentos sean preparados o consumidos.
Además de su asociación con la madera, el verde simboliza procesos sostenidos y saludables. A diferencia de colores más intensos o saturados, que pueden acelerar o alterar la energía del ambiente, este tono representa una energía amable, vinculada a la abundancia estable y al cuidado, cualidades que encajan naturalmente con la función de la cocina como espacio de nutrición familiar.
Si bien el Feng Shui no se limita a criterios estéticos, el uso consciente del color influye en la percepción del ambiente. Una cocina verde puede sentirse más abierta, fresca y conectada con la naturaleza, lo que contribuye a una mayor sensación de bienestar emocional y a la reducción del estrés durante las actividades cotidianas.
En la práctica, el verde puede incorporarse de distintas maneras: a través de la pintura de muros, en gabinetes o muebles de cocina, mediante tonos suaves combinados con materiales naturales como la madera, o incluso a través de elementos decorativos. El objetivo es lograr un equilibrio visual y energético, evitando la saturación del espacio, consignó el diario La Nación.
Desde esta mirada, la cocina funciona como un punto de transformación: lo que se realiza allí se convierte en energía que luego se integra al cuerpo. Por eso, un ambiente que promueva la calma y la fluidez también es interpretado como un estímulo positivo para la salud física y emocional de quienes habitan la casa.
El color verde no promete resultados milagrosos, pero en un contexto marcado por el ritmo acelerado de la vida cotidiana, se valora su capacidad para suavizar tensiones y generar un entorno más amable. No solo contribuye a regular la energía vinculada al fuego, sino que aporta serenidad durante momentos clave, desde la preparación de los alimentos hasta las conversaciones familiares alrededor de la mesa.
Finalmente, los especialistas aclaran que el uso del verde no debe entenderse como una fórmula mágica, sino como una herramienta dentro de un diseño integral. Combinado con limpieza, buena iluminación y una disposición armónica del espacio, este enfoque puede mejorar tanto el funcionamiento como la energía de uno de los ambientes más importantes del hogar, convirtiendo la cocina en un lugar más equilibrado, próspero y acogedor.







