27 Abril 2005 Seguir en 
En varias ocasiones, nos hemos referido al grave problema que representa el incumplimiento, por parte de las empresas de transporte colectivo de pasajeros, de las frecuencias y horarios de sus unidades tanto en nuestra ciudad como en el interior de la provincia. Como es obvio, ello crea inconvenientes muy serios, sobre todo a las personas que deben cumplir horarios en su trabajo, además de la pérdida de tiempo que, para cualquiera, estas demoras representan.
Una reciente carta de lector aportaba un ilustrativo ejemplo, en el caso de la línea 11. Señalaba que hace pocos días debió aguardar más de dos horas la llegada de una unidad al barrio 11 de Marzo y que, entretanto, vio pasar 14 colectivos de la misma línea hacia Villa Angelina, otro de los destinos que cubre la empresa.
Parece evidente que situaciones de esta naturaleza afectan, de raíz, un servicio cuya importancia en la vida cotidiana de la comunidad resultaría sobreabundante ponderar. Representa una desconsideración y un significativo perjuicio hacia el público, someterlo a esperas y dilaciones. La autoridad correspondiente debe intervenir para que cesen tales irregularidades que, como decimos, tienen una alarmante vigencia.
Una reciente carta de lector aportaba un ilustrativo ejemplo, en el caso de la línea 11. Señalaba que hace pocos días debió aguardar más de dos horas la llegada de una unidad al barrio 11 de Marzo y que, entretanto, vio pasar 14 colectivos de la misma línea hacia Villa Angelina, otro de los destinos que cubre la empresa.
Parece evidente que situaciones de esta naturaleza afectan, de raíz, un servicio cuya importancia en la vida cotidiana de la comunidad resultaría sobreabundante ponderar. Representa una desconsideración y un significativo perjuicio hacia el público, someterlo a esperas y dilaciones. La autoridad correspondiente debe intervenir para que cesen tales irregularidades que, como decimos, tienen una alarmante vigencia.




