Los vecinos de Felipe “El Militar” Sosa están aterrados por el caso

Tratan de identificar a las personas que concurrían a la casa de Yerba Buena donde el acusado realizaba fiestas privadas y donde habría sido asesinada Érika.

SORPRENDIDOS. Los vecinos del imputado prefirieron no opinar del crimen, SORPRENDIDOS. Los vecinos del imputado prefirieron no opinar del crimen,

Por el testimonio de Milena Álvarez, los pesquisas creen que el crimen de Érika Antonella Álvarez se habría registrado en una de las viviendas de Felipe “El Militar” Sosa, ubicada en Frías Silva al 1.300, en Yerba Buena. La joven declaró que, según lo que le había contado su hermana, en ese lugar se realizaban fiestas electrónicas privadas en las que se consumían drogas y se practicaba sexo grupal.

Los vecinos de la zona están conmocionados por el caso. En un recorrido realizado por LA GACETA, los habitantes de la cuadra prefirieron no hablar del tema. Sin embargo, calificaron a Sosa como “un loco” y señalaron que habría tenido problemas con personas que lo denunciaban por ruidos molestos. “¿Se refiere a las fiestas que se hacían en esa casa?”, preguntó LA GACETA a uno de ellos. “Disculpe, no puedo decir nada porque tengo hijos chicos y este es un tema muy denso”, fue la respuesta.

Los investigadores llegaron hasta esa vivienda gracias al aporte de la familia de la víctima. Indicaron que Érika solía pedir que llamaran a un Uber para que la trasladara hasta ese domicilio. Como prueba, presentaron capturas de pantalla de viajes realizados en al menos los dos últimos años hacia ese lugar.

“Ella le contaba todo lo que hacía a su familia, no se guardaba nada. Por eso aportaron tanta información, que fue muy aprovechada por los investigadores”, señaló Carlos Garmendia, querellante en la causa. En este tipo de casos, los aportes de los familiares son fundamentales para lograr avances, ya que investigar el entorno, los movimientos y las relaciones de una víctima forma parte del ABC de cualquier pesquisa. “No se busca revictimizarla ni exponerla; simplemente es la manera más rápida de determinar qué pasó”, indicó una fuente policial.

En ese sentido, Milena aportó datos concretos sobre cómo era la casa y explicó que conocía esos detalles porque Érika le había mostrado un video en el que aparecía bailando en ropa interior. “Ella no ejercía la prostitución, sino que se relacionaba con personas para poder seguir consumiendo. Era una chica sumamente vulnerable”, agregó el abogado.

Según la teoría expuesta por el fiscal Carlos Picón, el crimen se habría cometido entre la noche del miércoles 7 y la madrugada del jueves 8. Los vecinos de Sosa indicaron que ese día no notaron nada extraño ni escucharon discusiones. No obstante, los investigadores sospechan que esa noche se habría realizado una reunión. La vivienda fue allanada en el marco de la investigación y peritos del Equipo Científico Fiscal analizaron el lugar, aunque no habrían encontrado muestras biológicas para realizar comparaciones genéticas.

“Él no hizo esto solo. Hay más personas involucradas en la muerte de mi hermana. Tienen que caer todos”, repitió una y otra vez Sergio, hermano de la víctima. Los investigadores sospechan que en los encuentros organizados por Sosa participaban personas de alto poder adquisitivo, algunas de ellas presuntamente vinculadas al poder.

La Policía analiza cámaras de seguridad de la zona y del barrio donde residía Érika para esclarecer varios puntos que aún no están claros. El primero de ellos es determinar si la joven fue por sus propios medios a Yerba Buena o si alguien la pasó a buscar desde su vivienda, donde llamativamente quedó encendido el aire acondicionado.

Además, intentan reconstruir los movimientos de Sosa antes y después del crimen e identificar quiénes participaban de esas reuniones privadas.

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