09 Julio 2002 Seguir en 
Nadie está muy seguro de qué se festejará hoy. La fuerza de la historia nos confirma que se celebra la Independencia de la República de esta Nación que mendiga la ayuda, la bendición y hasta las directivas de los distintos organismos de los Estados Unidos. En síntesis, no será un día de fiesta por muchos esfuerzos que se hagan. No hay un pueblo por detrás de sus próceres. En realidad, no hay próceres; deambulan hombres de carne y hueso que equivocaron el camino que aquellos les marcaron hace 186 años. El rumbo y los valores que sembraron, hoy no son honrados de ninguna manera. Tanto es así que ayer los turistas, esos curiosos que vienen a revivir lo que sintieron aquellos patriotas de 1816, no pudieron entrar a la Casa Histórica.
La dueña de casa
No fue porque doña Francisca Bazán de Laguna no estaba de humor para recibir visitas. El miedo, el temor, la inseguridad fueron los motivos por los que los turistas no pudieron entrar. Proteger la seguridad del presidente de la Nación fue el argumento por el cual se cerraron las imponentes puertas del monumento histórico.
Tampoco Eduardo Duhalde quiere grandes exposiciones; necesita estar lejos de la gente y su estada en la "Cuna de la Independencia" no durará más de tres horas, a pesar de que Tucumán será la Capital del país.
Mal olor
Algo huele mal en la Argentina si la dirigencia está lejos del pueblo y este no encuentra cobijo en los conductores.
En las vísperas de este 9 de Julio no se discute el modelo de la patria; la pobreza reina en la Argentina después de una fiesta en la que no faltaron la pizza ni el champán. Unos anduvieron en los polvorientos senderos riojanos buscando encolumnarse con el ex presidente, que se fue jaqueado por la Justicia y que hasta fue un preso VIP. Los otros se desesperan ante el silencio y la parsimonia de Carlos Reutemann para tomar decisiones. Desde el duhaldismo lo tientan de la peor manera para que dé el sí. Mientras tanto, en Tucumán, hasta los más cabezones se ponen el casco para ser coequipers del ex corredor.
Esquizofrenia
Todo parece que fueran proyecciones de un país signado por la esquizofrenia. El presente es horroroso y los políticos -hombres y mujeres que deben tener la sabiduría de saber interpretar al pueblo- aparentan estar sólo preocupados por el futuro personal.
Hoy, los unos y los otros entrarán a la Casa Histórica. Estará abierta casi exclusivamente para ellos. Cuando miren a los próceres, deberían pedirles perdón.
La dueña de casa
No fue porque doña Francisca Bazán de Laguna no estaba de humor para recibir visitas. El miedo, el temor, la inseguridad fueron los motivos por los que los turistas no pudieron entrar. Proteger la seguridad del presidente de la Nación fue el argumento por el cual se cerraron las imponentes puertas del monumento histórico.
Tampoco Eduardo Duhalde quiere grandes exposiciones; necesita estar lejos de la gente y su estada en la "Cuna de la Independencia" no durará más de tres horas, a pesar de que Tucumán será la Capital del país.
Mal olor
Algo huele mal en la Argentina si la dirigencia está lejos del pueblo y este no encuentra cobijo en los conductores.
En las vísperas de este 9 de Julio no se discute el modelo de la patria; la pobreza reina en la Argentina después de una fiesta en la que no faltaron la pizza ni el champán. Unos anduvieron en los polvorientos senderos riojanos buscando encolumnarse con el ex presidente, que se fue jaqueado por la Justicia y que hasta fue un preso VIP. Los otros se desesperan ante el silencio y la parsimonia de Carlos Reutemann para tomar decisiones. Desde el duhaldismo lo tientan de la peor manera para que dé el sí. Mientras tanto, en Tucumán, hasta los más cabezones se ponen el casco para ser coequipers del ex corredor.
Esquizofrenia
Todo parece que fueran proyecciones de un país signado por la esquizofrenia. El presente es horroroso y los políticos -hombres y mujeres que deben tener la sabiduría de saber interpretar al pueblo- aparentan estar sólo preocupados por el futuro personal.
Hoy, los unos y los otros entrarán a la Casa Histórica. Estará abierta casi exclusivamente para ellos. Cuando miren a los próceres, deberían pedirles perdón.







