RAÍZ. “La infidelidad es un síntoma”, dijo Varela en Buen Día Verano.

A partir de la infidelidad de Luciano Castro a su pareja, Griselda Siciliani, que acaparó gran parte de la agenda mediática, la psicóloga Carmina Varela propuso correr el eje de la farándula y poner la lupa donde, según sostiene, realmente importa: en los acuerdos de pareja. “Me interesa hablar de la infidelidad como tema, porque atraviesa a cualquier relación de pareja adulta”, planteó, en una entrevista que dio a Buen Día Verano, el ciclo de LGPlay.
Varela partió de una idea que incomoda: la monogamia para toda la vida es sólo una de las formas posibles de vincularse. “La infidelidad aparece como síntoma de otra cosa: de acuerdos que no están claros, que muchas veces son implícitos y no compartidos”, explica.
¿Infidelidad es igual a desamor? ¿Siempre hay traición? En opinión de la especialista no existe una definición única. “Cada persona tiene su propia idea de lo que es ser infiel. Para algunos, alcanza con que la pareja piense en otra persona; para otros, mientras sea algo físico y no se sepa, está todo bien; y hay quienes creen que recién decidirán qué hacer si les pasa”, enumera. El problema, advierte, es que “todos tenemos clarísima la teoría hasta que nos toca”. Cuando ocurre, aparece una zona gris cargada de angustia, inseguridad, celos y preguntas sobre la autoestima.
Remarcó que la gente no termina en un hotel alojamiento por casualidad. “Somos adultos, no es que ‘se dio’; sabemos que si se alimenta algo y se pone la energía en ello, del otro lado habrá feedback. La persona está teniendo responsabilidad sobre eso, nadie la obliga. Entonces, hay que mirar en la pareja; pensar un poquito qué le está pasando. Porque tal vez lo que tengo que resolver, debo hacerlo con mi pareja. Antes de actuar, pensar, hacerse cargo de lo que se siente y hablar con tu pareja”, señaló.
La importancia de hablar
Un punto central de su mirada es revisar los acuerdos. “Siempre hay acuerdos, explícitos o implícitos. Yo no puedo suponer que porque mi pareja me ama sabrá cómo actuar. Ese es mi supuesto. El otro puede pensar que amor y sexo son cosas distintas, y entonces me entero de que no coincidimos”, dijo.
A raíz de ello, recomienda hablar. “En cualquier vínculo es fundamental hacer acuerdos explícitos: qué busco, qué quiero, qué espero. Se pueden renegociar, revisar si funcionan o no, pero deben decirse”, afirmó. También entra en juego la responsabilidad afectiva: pensar en las consecuencias, en el dolor del otro, en ese ‘no pensaste en mí’ que suele ser lo más devastador”, puntualizó.
Advirtió, además, que la reconstrucción no es sencilla. “La confianza queda quebrada y recuperarla lleva mucho trabajo. Algunas parejas lo logran; otras no. Pero también hay que entender que somos humanos, que podemos equivocarnos y que un acto no siempre nos define”, concluyó.




