PRESIDENTE DE BOLIVIA. Rodrigo Paz.

SANTA CRUZ, Bolivia.- Unos 1.500 militares bolivianos se desplazaron hasta las plantas de procesamiento de combustibles, en respuesta a una orden del gobierno de Rodrigo Paz, tras denuncias de conductores por abastecimiento de gasolina contaminada. El gobierno de Bolivia consideró que se debe a actos de sabotaje, y los sospechosos son los sindicalistas que se oponen a sus políticas de privatización.
Armados con fusiles, ametralladoras y bastones antidisturbios, los efectivos tomaron la planta de Palmasola, en las afueras de la ciudad de Santa Cruz, en el este del país. Otras 15 a nivel nacional están en la misma situación, informó el Ministerio de Defensa.
Los sindicatos de transportistas reclaman desde hace varias semanas al gobierno, que está a cargo de la importación de la gasolina, que los motores de sus vehículos sufren daños y se ennegrecen después de abastecerse.
Sospecha
La administración del centroderechista Paz, que asumió el poder en noviembre y puso fin a dos décadas de gobiernos socialistas de Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025), ha reconocido el problema. Sospecha que el carburante está siendo manipulado dentro de las propias plantas manejadas por la empresa estatal petrolera YPFB, por funcionarios de la gestión anterior.
“Hemos activado el resguardo en nuestras plantas estratégicas, con el apoyo firme de nuestras Fuerzas Armadas”, dijo Paz en Santa Cruz, flanqueado por algunos de sus ministros y mandos militares.
“Lo que hemos detectado no son descuidos”, son “sabotajes impulsados por estructuras organizadas que no dudan en dañar al país” y que coparon el poder “durante más de 20 años”, denunció.
Bolivia importa diésel y gasolina principalmente de Argentina, Chile y Paraguay. YPFB los procesa y distribuye internamente entre gasolineras privadas para su expendio.
El Ejecutivo ha negado negligencia y anunció un plan de compensaciones para los choferes afectados.
Las plantas estarán bajo la vigilancia de los militares “el tiempo que sea necesario”, dijo Marcelo Salinas, ministro de Defensa.








