Policías remisos

Tienen la función de dar seguridad a los ciudadanos.

26 Abril 2005
La propietaria de un local comercial ubicado en la calle San Martín, frente a la Casa de Gobierno, fue asaltada por mecheras. Al advertirlo, salió corriendo para requerir ayuda a los policías destacados para la custodia del palacio, quienes se limitaron a pedirle que se calmara. La damnificada, entonces, con el concurso del público, logró que las ladronas volvieran al local. Como la Policía seguía sin actuar, revisó ella misma a las mecheras, y encontró que ocultaban, entre sus ropas, varias prendas que habían sustraído de su negocio. Sobre el singular caso, informamos en la edición de ayer.
Las conclusiones que se pueden extraer del episodio resultan obvias. Es evidente que los ladrones siguen actuando en nuestra ciudad, sin miramientos y a la luz del día. Es evidente, además, que el personal policial no puede mirar al costado cuando una ciudadana requiere su auxilio frente a una acción delictiva.
Se supone que estos empleados del Estado -cuyos sueldos costea la comunidad a través de los impuestos- tienen la función de dar seguridad a los ciudadanos y, consecuentemente, de movilizarse con la diligencia debida para arrestar a los delincuentes. No pueden pretextar el rol de custodios de la Casa de Gobierno, ya que allí están apostados varios uniformados, alguno de los cuales debió haber actuado en defensa de la comerciante afectada.

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