Condenado a aceptar

Reutemann es el político menos atacado dentro y fuera del PJ.

09 Julio 2002
BUENOS AIRES.- Es muy difícil suponer que Carlos Reutemann haya elegido Tucumán y el 9 de Julio para anunciar al peronismo que no será precandidato o que lo va a seguir pensando. Esta es la impresión casi unánime que se recogió ayer en los medios oficiales, donde nunca -desde la gran incertidumbre por la misma causa, provocada por Juan Domingo Perón a su regreso del exilio- se produjo una situación de suspenso tan significativa. No es para menos, pues todas las encuestas que en las recientes semanas se hicieron con referencia a la interna peronista señalan como inalcanzable para el resto de los eventuales competidores, al gobernador de Santa Fe. Por añadidura, Reutemann es la figura política de primera magnitud menos atacada dentro y fuera del partido, a pesar de haber tenido notorio protagonismo en el reciente pasado. Su perfil se destaca, precisamente, por ser uno de los muy pocos que podrían cumplir una misión de puente sobre el colapso que provocó la crisis de insolvencia política que agita al país.
El, hasta el momento, silencioso aspirante a competir por la Presidencia cuenta ahora con potenciales apoyos decisivos en los mayores distritos -con excepción del federal- comenzando por los líderes justicialistas de Córdoba y de Buenos Aires, amén de su provincia, donde aparece como candidato excluyente.

Las expectativas
Ni siquiera la llegada de la numerosa misión de técnicos del Fondo Monetario -que se adelantó al domingo muy discretamente para esquivar las recepciones ingratas- consiguió expectativas en los medios de la magnitud del caso Reutemann, a pesar de que ese arribo ha coincidido con el notorio fracaso de la primera prueba del Gobierno con el plan de bonos.
El ministro Lavagna lo ha reconocido así pero, al menos, la circunstancia le ha servido para justificar la resistencia del gobierno ante la banca y el FMI, a imponer esos instrumentos compulsivamente a los depositantes atrapados en el corralón. Si se hiciera, como algunos piden, las cacerolas serían muy poca cosa ante lo que podría ocurrir, piensa el jefe del Gabinete.
Parecido pensamiento expresan no pocos analistas, salvo algunos que omiten toda valoración política y no parecen advertir que el Gobierno carece del poder necesario para enfrentar las consecuencias.

Gana el BCRA
El presidente en ejercicio del Banco Central, Aldo Pignanelli, ha reiterado en Basilea -donde participa de la reunión internacional de sus pares- la defensa de la autonomía de la institución monetaria, por tercera vez en menos de una semana. Pero no debe verse en ello, como no pocos han supuesto, una nueva confrontación con el titular de Economía, Roberto Lavagna.
Ambos, por consejo de Eduardo Duhalde, han procurado eliminar diferencias en ese tema tan delicado, sobre el que el FMI acaba de reiterar que se trata de una condición ineludible para negociar con éxito el acuerdo contingente. Aquella nueva aclaración del titular del BCRA y el discreto silencio al respecto del ministro, coinciden también con la llegada de la misión del organismo internacional. (De nuestra Sucursal)

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