
Psicología: por qué hay personas que odian el calor y cómo influye en su conducta El Independiente

Las altas temperaturas no solo generan incomodidad física: en muchas personas provocan irritabilidad, cansancio extremo y una marcada intolerancia al entorno. Mientras algunos disfrutan del verano, otros viven el calor como una verdadera fuente de malestar que afecta su estado de ánimo, su rendimiento y sus vínculos cotidianos.
Desde la psicología, esta reacción no se explica únicamente por una preferencia personal. Factores emocionales, biológicos y ambientales influyen en la manera en que cada individuo percibe y tolera el calor, y pueden dar pistas sobre la personalidad, los niveles de estrés y la forma de afrontar situaciones que resultan agobiantes.
Desde hace años, la psicología del clima analiza de qué manera las altas temperaturas influyen en el estado emocional. En determinadas personas, el calor excesivo puede generar irritabilidad, fatiga constante, problemas para dormir y una sensación persistente de malestar. Incluso, los especialistas reconocen la existencia de la llamada depresión estacional de verano, menos difundida que la invernal, pero igualmente válida.
Qué es la irritabilidad por calor y por qué afecta el estado de ánimo
Desde la Psicología y la neurociencia se sostiene que las altas temperaturas actúan como un estresor ambiental. El organismo debe realizar un esfuerzo adicional para mantener estable su temperatura interna, y ese gasto de energía termina impactando en el funcionamiento cerebral.
Según la Asociación Americana de Psicología (APA), el calor extremo eleva la activación fisiológica y disminuye la capacidad de autorregulación emocional, lo que favorece respuestas impulsivas, mayor enojo y una menor tolerancia a la frustración.
En el plano cerebral, el calor interfiere en la actividad de la corteza prefrontal, región vinculada al control de los impulsos, la toma de decisiones y la regulación de las emociones. Cuando esta área no funciona de manera óptima, las emociones negativas tienden a manifestarse con más facilidad.
La psicología social también aportó evidencia sobre este fenómeno. Investigaciones encabezadas por el psicólogo Craig Anderson demostraron que las temperaturas elevadas se relacionan con un aumento de la irritabilidad y de conductas agresivas, incluso en personas que no presentan antecedentes de dificultades en el manejo emocional.
Cómo se manifiesta el mal humor por altas temperaturas
- Impaciencia y respuestas impulsivas
- Menor capacidad para frenar reacciones verbales o gestuales
- Baja tolerancia a la frustración
Situaciones cotidianas generan enojo desproporcionado.
- Fatiga mental y dificultad para concentrarse
- El malestar físico se traduce en malestar emocional
- Aumento del estrés y la ansiedad
- El cerebro prioriza la regulación corporal por sobre los procesos cognitivos
- Sensación constante de incomodidad
- El sistema nervioso permanece en estado de alerta







