
El síntoma que confundió con estrés: tenía 24 años, tomaba 3 cafés por día y descubrió que era cáncer

Selena Favaro, una joven fisioterapeuta de Sídney, Australia, vivía en un ciclo de fatiga infinito. A pesar de dormir 10 horas diarias, su rutina se había convertido en una lucha por la supervivencia:
Tres cafés antes del mediodía para arrancar.
Siestas obligatorias en la hora del almuerzo.
Aislamiento social: al volver a casa, solo tenía fuerzas para dormir.
Sin embargo, el cansancio no llegó solo. Pronto aparecieron señales que Selena no pudo ignorar: caída de cabello por mechones, moretones inexplicables y fluctuaciones de peso. Pese a visitar al médico, los análisis de sangre no mostraban nada extraño, alimentando su propia inseguridad.
El bulto que lo cambió todo
La respuesta no llegó en un laboratorio, sino frente al espejo. Una noche, mientras realizaba su rutina de cuidado facial, Selena sintió un bulto en su cuello.
Tras una ecografía y una punción urgente, el diagnóstico fue un mazo: carcinoma papilar de tiroides. "Sentí calor, pánico y visión en túnel. No escuchaba nada de lo que decía el médico", recordó sobre aquel agosto de 2025, apenas días después de su cumpleaños.
Una cirugía de urgencia y una verdad oculta
Lo que los médicos descubrieron fue alarmante: Selena tenía un nódulo de 3,8 centímetros que llevaba creciendo en su cuerpo entre tres y cuatro años. Pero la pesadilla se profundizó cuando los estudios confirmaron que el cáncer se había extendido a los ganglios linfáticos.
En septiembre, Selena enfrentó una tiroidectomía total (extracción completa de la glándula tiroides) y la remoción de nueve ganglios afectados.
"El cáncer es cáncer, y cada caso es difícil a su manera. Entendí que no debía minimizar lo que me pasaba", reflexionó la joven tras la operación.
El presente: la espera más difícil
Hoy, Selena recuperó su energía y retomó su rutina, pero la batalla no terminó del todo. Aunque físicamente se siente bien, se encuentra en un limbo médico: deberá esperar a mediados de enero de 2026 para realizarse nuevos estudios que confirmen si el tratamiento erradicó la enfermedad por completo.
Su historia sirve como un recordatorio vital: nunca ignores lo que tu cuerpo intenta decirte, incluso si parece un simple cansancio que un café no puede curar.







