El exilio de Gutiérrez podría extenderse unos dos años

Quito amaneció en calma. El depuesto jefe de Estado ecuatoriano arribó ayer por la tarde junto a su esposa y a una de sus dos hijas. Dijo que si seguía en su país, su seguridad estaría amenazada.

TRAMITES. Lucio Gutiérrez irá hoy al Ministerio de Justicia brasileño para firmar el pedido formal de asilo.
TRAMITES. Lucio Gutiérrez irá hoy al Ministerio de Justicia brasileño para firmar el pedido formal de asilo.
25 Abril 2005
QUITO/BRASILIA.- El destituido presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, arribó ayer por la tarde a la capital de Brasil en condición de asilado político, cuatro días después de que fue removido del cargo en medio de fuertes protestas por haber intervenido la Corte Suprema (CSJ).
Gutiérrez llegó a Brasilia en compañía de su esposa y de una de sus dos hijas, y fue trasladado a un recinto militar. El defenestrado líder, un militar retirado que ejerció la presidencia de Ecuador por 27 meses, no realizó declaraciones. Sin embargo, en la carta en la que demandó el asilo, divulgada por la Presidencia de Brasil, argumentó que su seguridad y la de su familia estaba amenazadas si permanecían en Ecuador.
Brasil concedió asilo político a Gutiérrez después de que este se refugió desde el miércoles en su sede diplomática, huyendo de una turba que le impidió escapar del país tras conocerse que una mayoría del Congreso había aprobado su destitución. "Dios se lo pague, porque nosotros no podemos", dijo la esposa de Gutiérrez, Ximena Bohórquez, a las autoridades brasileñas.
El ex mandatario deberá ir hoy al Ministerio de Justicia para firmar el pedido formal de asilo territorial en Brasil, después de lo cual debe instalarse definitivamente en la que será su residencia en el exilio, una casa también perteneciente al Ejército en el Lago Sur de Brasilia.
Funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil no precisaron el tiempo que Gutiérrez permanecerá en el país. No obstante, aseguraron que su estancia podría extenderse al menos por dos años.
Quito amaneció en calma ayer y los alrededores de la residencia del embajador brasileño estaban despejados. La imagen contrastaba con la de los días previos, cuando decenas de personas se apostaron en el lugar protestando contra Gutiérrez.
Entre gritos de "cobarde", "ladrón", "dictador" y consignas como "¡Lucio al penal, Lucio al penal!", pedían su juicio en Ecuador. Pero al momento de la movilización policial sólo había periodistas en el lugar.
Gutiérrez fue depuesto por el Congreso de su país el miércoles 20, después de una serie de manifestaciones que provocaron enfrentamientos con militares y policías. Los congresales lo acusaron de abandono del cargo y de ordenar la violenta represión, luego de lo cual votaron su destitución y sustitución por el vicepresidente, Alfredo Palacio. Este busca restablecer la calma, pese a lo cual aún persisten pequeños focos de protesta concentrados en los alrededores de la Embajada Brasileña.

La OEA envía esta semana una misión
El exilio del depuesto presidente Lucio Gutiérrez se convirtió en el primer gran alivio para el nuevo mandatario Alfredo Palacio, que tenía en la presencia de su antecesor una fuente de problemas. La posibilidad de roces diplomáticos con Brasil justo cuando Palacio busca consolidarse ante la comunidad internacional; el riesgo por la presencia de manifestantes en las proximidades de la delegación diplomática y la remota posibilidad de que Gutiérrez intentara reaccionar quedaron de lado.
Ahora, a Palacio le resta consolidar su equipo y su relación con las fuerzas internas y demostrarle a la comunidad internacional, a través de una Organización de Estados Americanos (OEA) dispuesta a aplicarle la Carta Democrática Interamericana, que su gobierno es legítimo y que las acciones parlamentarias que derivaron en la caída de Gutiérrez se enmarcan en la Constitución.
Por ello, funcionarios del nuevo gobierno de Palacio, un cardiólogo de 66 años, insistieron en distintas declaraciones en el país y ante organismos internacionales como la OEA que el proceso que siguió el Parlamento para consagrarlo como presidente tras la destitución Gutiérrez estuvo apegado a la Constitución. La OEA enviará una misión especial esta semana para analizar el caso de Ecuador y obrar en base a sus conclusiones.(Reuter-DPA)

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