

Zohran Mamdani asumió como el 110° alcalde de la ciudad de Nueva York y se convirtió en una figura histórica al ser el primer inmigrante, musulmán y dirigente que se define como “socialista democrático” en alcanzar el máximo cargo de la ciudad más poblada de Estados Unidos.
Nacido en Uganda y criado en Nueva York desde los siete años, Mamdani forjó una candidatura que desafió tanto al establishment político como a las narrativas tradicionales sobre el liderazgo urbano. Su triunfo no solo reconfiguró el escenario político de la ciudad más influyente del país, sino que también tuvo un fuerte impacto a nivel nacional e incluso internacional.
La ceremonia de juramento se llevó a cabo a la medianoche y de manera privada en la antigua estación de metro City Hall, un espacio emblemático de la llamada “Edad Dorada” neoyorquina. Cerrada al público desde 1945 y habilitada únicamente en ocasiones especiales, la elección del lugar no fue casual.
Desde su entorno explicaron que el escenario elegido simboliza el “compromiso con la clase trabajadora” del nuevo alcalde y su visión de una ciudad más justa y accesible. Nacido en Uganda y criado en el barrio de Queens, Mamdani buscó reforzar ese mensaje en un acto cargado de significado histórico y político.
“Esta noche no solo celebramos la llegada de un nuevo año, sino el comienzo de una Nueva York para quienes la sostienen día a día: los trabajadores, los inmigrantes y quienes luchan por llegar a fin de mes”, expresó el flamante alcalde tras el acto, mientras miles de personas celebraban el Año Nuevo en Times Square.
¿Cuáles son los desafíos que deberá enfrentar el nuevo alcalde Nueva York?
El inicio de su gestión se produce en un contexto político complejo, marcado principalmente por las tensiones con el gobierno de Donald Trump y por las expectativas de cambios profundos en materia social, migratoria y habitacional.
Mamdani adelantó que su administración estará orientada a un modelo de gobierno que priorice a la clase trabajadora, en sintonía con las propuestas del senador Bernie Sanders y de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, quienes respaldaron su candidatura durante la campaña.
A pesar de contar con un presupuesto limitado, entre sus principales objetivos se destacan la reducción de las desigualdades estructurales, el impulso al empleo formal y digno, el fortalecimiento de la sindicalización y una mayor redistribución de recursos hacia los barrios históricamente postergados.









