El calor llega cantando: ¿qué nos anuncian los coyuyos sobre el verano y el ambiente?
Un biólogo explica por qué el canto del coyuyo está ligado a la reproducción y al clima, qué revela sobre las olas de calor y el ambiente, y cómo su presencia se convierte en una señal de los cambios que atraviesa el territorio tucumano.
FOTOS GENTILEZA DANIELA ARMELLA
Hay veranos que empiezan antes de que el calendario los anuncie. En Tucumán, ese comienzo no tiene fecha, sino sonido. El canto del coyuyo llega como una certeza difusa: no lo esperamos, pero siempre está. Irrumpe en la siesta larga, en las tardes con ventilador que parecen no terminar nunca y cuando el calor empuja a los chicos afuera para patear la tierra seca o para meterse entre los árboles espesos y volver a casa con las piernas marcadas por el polvo. Ese paisaje sonoro, ese zumbido insistente, es para muchos la primera señal de que el verano llegó sin pedir permiso.
Su canto no se escucha a cualquier hora. Esa entonación es, por lo general, vespertina y nocturna, aunque en días extremos puede adelantarse a la mañana. El desajuste no es casual, explica el biólogo Eduardo Mendoza, ya que para el investigador de la Fundación Miguel Lillo los coyuyos responden al equilibrio entre temperatura y humedad, y su canto matinal suele coincidir con olas de calor. Para la ciencia, esas variaciones ya funcionan como datos: permiten construir modelos que ayudan a anticipar temperaturas altas.
“Los coyuyos no tienen una fecha exacta para iniciar su canto. Existe una sincronización exacta en la naturaleza, que tiene que ver con las etapas fenológicas de las plantas y con el clima del lugar geográfico donde se encuentran. Para nuestra latitud, los cantos comienzan en la primavera tardía e inicio del verano. En los últimos 10 años de monitoreo notamos que comienzan a cantar en noviembre en Tucumán, época que coincide con la aparición de los frutos maduros del árbol en que habita y coincide con la llegada del verano”, relata el experto, cuyos temas de interés son la bioclimatología, la epidemiología y los modelos de predicción.
¿Ahora cantan más fuerte?
En distintos rincones de la provincia, desde barrios hasta avenidas como la Perón al 2000, este año se repite la misma percepción: el canto de los coyuyos parece sonar distinto, más fuerte, más sostenido. Y para el experto en estos “bichitos” eso tiene una explicación lógica: “cuando emergen de su letargo, y son muchos individuos que se ubican sobre determinados árboles nativos, vocalizan juntos, ya que tienen la capacidad de afinar su canto; todos al son de uno. Eso los hace ensordecedores”.
El canto y su relación con el clima, los momentos del día en que se los escucha, la reproducción, el extenso ciclo de vida bajo tierra, la muda, los ambientes que habitan en Tucumán, el impacto de la deforestación, las creencias populares y el valor de los coyuyos como bioindicadores ambientales son algunos de los ejes que recorre Mendoza en esta entrevista. Una invitación a leer y a escuchar con atención: en sus respuestas, el sonido del verano tucumano se vuelve dato, memoria y advertencia.
El canto de la especie es vespertino-nocturno. Pero a lo largo del día las condiciones de equilibrio de temperatura y de humedad del ambiente, que se dan en el horario vespertino-nocturno, pueden correrse a la mañana. Lo que hace que un día pueda ser muy caluroso y su canto está presente. Las últimas mediciones horarias que tenemos de los cantos en la mañana coinciden con días de olas de calor y sirven para poder pronosticar la temperatura, elaborando modelos de predicción bioestadística.
¿Qué función tiene el canto para los coyuyos?
El canto tiene como finalidad la reproducción. Los machos atraen a las hembras con su canto. Las observaciones que tengo de la última década son de la especie Quesada gigas Oliver, a la que vulgarmente denominan coyuyo. Este nombre tiene una cierta connotación indígena: proviene del quechua y significa silbador. La época de apareamiento inicia con la llegada del verano y es más intensa cuando la temperatura es más alta. Recientemente se ha demostrado que el coyuyo tiene la capacidad de “afinar su canto”. Esta capacidad tiene que ver con el canto sincrónico de todos los individuos al mismo tiempo. Esta afinación en algunos sitios es ensordecedora. Por otra parte, la hembra elige el canto más fuerte y bonito, y los machos jóvenes afinan su canto mezclándolos con los de otros coyuyos adultos para tener más oportunidades. Ante esto, a la hembra le cuesta más diferenciar el canto del mejor macho para poder elegir pareja para su reproducción.
¿Hasta cuándo escucharemos cantar a los coyuyos este verano?
La duración de la estación de canto depende mucho del tipo del año climático que esté desarrollándose. El coyuyo indica años con sequías y con calor, que depende además de las señales atmosféricas que ellos aprovechan para desarrollarse. Un ejemplo de esta situación aconteció al final de la primavera 2024 e inicio del verano 2025, cuando comenzaron anticipada su etapa de canto. En este tiempo los fuertes calores llegaron en octubre de 2024, y casualmente ese año y 2025 fueron los años más calientes del planeta de que se tenga registro. En esta oportunidad fue el primer año en que los coyuyos cantaron hasta mediados de febrero, ya que declinan a mediados de enero.
¿En qué regiones habitan?
Los coyuyos son principalmente habitantes de la ecorregión del Chaco Semiárido y de la selva pedemontana, en las provincias de Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, parte de Tucumán, Salta y Jujuy.
¿Dónde construyen sus nidos y cómo es su ciclo de vida?
Los coyuyos viven en las raíces de los árboles, generalmente en los de la familia de las leguminosas. Desarrollan diversas etapas en su ciclo de vida, las cuales pueden durar entre 14 a 17 años. Los coyuyos nacen de un huevo, luego pasan muchos años en varias etapas de ninfa. Mientras que la fase adulta es la etapa final de su crecimiento, es la más corta y en este tiempo el macho no se alimenta, pues solamente se reproduce y su vida puede durar entre siete a 14 días.
¿En qué tipos de ambientes y árboles habitan?
Los ambientes que son preferidos por los coyuyos para habitar son los poco urbanizados. En la provincia de Tucumán pueden estar asociados a árboles como la tipa (Tipuana tipu) y el cebil (Anadenanthera colubrina), o en algarrobos (Prosopis alba, Prosopis nigra), y en el mistol (Zizyphus mistol).
¿Por qué y cuándo cambian “la piel”?
No cambian su piel; los coyuyos mudan. Se llama así a este proceso que es necesario para lograr su tamaño final. Realizan su muda al emerger del suelo desde el estadio de ninfa y lo hacen sobre el árbol en el que estuvieron todo su ciclo de vida debajo de sus raíces. Dura poco tiempo y ocurre generalmente en horario nocturno. Probablemente este horario no sea una coincidencia, ya que en la oscuridad podrían escapar de sus predadores naturales.
¿Qué lugares de Tucumán son más propicios para la presencia de coyuyos?
Entre los ambientes urbanos favorables por la alta diversidad de especies y caracterizado por su baja habitabilidad humana, se encuentran el Parque Botánico de la Fundación Miguel Lillo, la Universidad San Pablo-T, en San Pablo, y el parque Percy Hill. Entre los espacios rurales se encuentran la selva pedemontana tucumana (hoy reemplazada por cultivos); y en parches cercanos a cursos de agua, como en los sectores de El Cadillal, y en el paraje de Ticucho, en la ruta 9, que se encuentra viajando hacia el departamento de Trancas. Allí es en donde medimos sus cantos.
¿Qué comen los coyuyos principalmente?
Los coyuyos se alimentan en sus estadios larvarios de los fotosintatos (compuestos orgánicos) que se producen en los árboles que eligen para vivir y que absorben con su aparato bucal de las raíces.
¿Qué factores ambientales influyen negativamente?
Existe una gran diversidad de agentes contaminantes que influyen. Principalmente el avance del hombre a lugares naturales con emprendimientos edilicios y construcciones de barrios. He iniciado registros de cantos en sectores de ambientes naturales en Yerba Buena, que quedaron incompletos debido a que la construcción de viviendas habitacionales requiere de desmontes de sitios en donde se encuentran los árboles que estas especies necesitan para poder desarrollarse. Entonces, la deforestación es la principal vía de afectación, ya que el hombre también realiza tala selectiva de especies forestales para su uso.
¿Qué mito o idea común sobre los coyuyos le llama la atención o le gustaría aclarar?
Desde niño escuché dos comentarios en el campo del Chaco santiagueño que llamaron mi atención. El primero tuvo que ver con la capacidad de observación que tenía esta gente al elegir un tipo de grano o cultivo a sembrar para obtener un mayor rinde. Los residentes rurales sabían que cuando ocurría el canto anticipado del coyuyo antes de la llegada del verano el año iba a ser caliente y con poca lluvia. Además, sabían que cuando cantaba a la mañana estábamos en una ola de calor y protegían a los animales. Una segunda observación en esta región fue que escuché que los coyuyos hacían madurar a la algarroba (fruto del Prosopis alba). Los estudios y observaciones que vengo desarrollando mostraron que la aparición del coyuyo siempre ocurre cuando el fruto del algarrobo está iniciando su madurez. Es decir, es el pasaje de flor a fruto de este árbol y coincide con la llegada de las lluvias, las que producen el llenado de la vaina del algarrobo. Situación que la gente de ambientes rurales y de campo asoció con que “el coyuyo hace madurar a los frutos del algarrobo”.
¿Qué recomendación daría a quienes quieren observarlos sin molestar?
Con fines científicos, sería una buena recomendación observarlos en su ciclo de vida como material de estudio para producir modelos bioestadísticos ya que estas especies se distribuyen hasta la zona central de Argentina. Estos modelos podrían ser útiles para pronosticar procesos meteorológicos, como los golpes de calor, la caída de granizo y lluvias intensas con caídas de árboles. Por otro lado, sin fines científicos, se podría emplear la presencia de estos insectos como bioindicadores de ambientes limpios y no contaminados. Un dato más de color: el sonido vibracional de su canto fue usado desde el pasado por los aborígenes para realizar actividades espirituales, ya que su sonido es cercano a la vibración del universo, que tiene un valor 7.83 Hertz, muy cercana a la vibración Schumann (N. de la R.: conjunto de frecuencias electromagnéticas naturales que existen en la atmósfera terrestre, generadas por rayos y tormentas eléctricas, y que resuenan entre la superficie de la Tierra y la ionosfera)









