Vocablos tucumanos que buscan un lugar en el diccionario de la RAE - LA GACETA Tucumán

Vocablos tucumanos que buscan un lugar en el diccionario de la RAE

La prestigiosa entidad incorporó 25 términos referidos al COVID-19. Propuestas de especialistas si se interesara por palabras de nuestro rico acervo provinciano.

02 May 2021 Por Roberto Espinosa
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SÓLO EN LA REGIÓN. El achilatero y su refrescante producto artesanal son una característica urbana tucumana. LA GACETA / FOTO DE Analía Jaramillo

Tanto dio y da que hablar la pandemia de coronavirus que nos flagela desde comienzos de 2019, que ha llegado a la boca de la Real Academia Española (RAE). La prestigiosa institución de la lengua castellana ha dispuesto recientemente la incorporación de 25 vocablos referidos al COVID-19, de los cuales pocos de ellos son empleados por los argentinos. Lo curioso es que se trata de una sigla de origen inglés. Según la Organización Mundial de la Salud, el término está compuesto por las palabras corona, virus y disease (enfermedad en inglés), y el 19 referido al año en que la epidemia fue anunciada por la OMS, el 31 de diciembre).

Uno de los vocablos incorporados es “covidiota”, que se refiere a las personas que se niegan a cumplir las normas sanitarias dictadas para evitar el contagio del COVID. “Para que un término comience a formar parte del Diccionario de la Real Academia, tiene que difundirse en todo el mundo hispánico, como pasó con coronavirus y COVID”, dijo la titular de la Academia Argentina de Letras, Alicia Zorrilla.

También se incluyen en el listado “covidemia”, referida a la expansión del mal que fue publicada en el diario Los Andes, de Mendoza, en mayo pasado. Además sumó “covidengue”: coexistencia del coronavirus y el dengue en una misma persona; la RAE detectó el neologismo por primera vez en nuestro país.

En el uso cotidiano, da la impresión de que el género de coronavirus es indistinto: la o el coronavirus. Sin embargo, “¡Machito, dijo la partera!”, dice el diccionario de la RAE. Mientras que COVID puede ser dama o caballero, y como es importante, siempre va en mayúscula.

Precalentando

¿Qué sucedería si la prestigiosa entidad, fundada en 1713, pusiera los ojos en esta vapuleada, pero no menos ilustre provincia tucumana (gracias a su historia, sus intelectuales y artistas) con la idea de engordar el léxico? Por cierto, hay vocablos que están precalentando en los vestuarios y otros, sentados en el banco de suplentes, aguardando una amable convocatoria para salir a la cancha del mundo de habla castellana.

“Si le pudiese pedir a María Moliner incluir en su diccionario palabras que reflejan el uso particular de ciertos términos usados en Tucumán, le diría que incluyera los diminutivos relacionados con la panadería y la bollería. Cuernito y Sacramento se encuentran ya en diccionarios, no así librito, bollito y bizcochito. Pero también, changuita, como trabajo sencillo, menor y ocasional; diminutivos afectivos como changuito y topónimos como Taficillo”, señala la doctora en Letras, Elena Acevedo.

Silvio Alexis Lucena, doctor en Letras con Orientación Lingüística, propone achilata, típico helado provincial, de bajo precio, que se elabora con hielo molido, colorante y azúcar, así como su derivado “achilatero”, el vendedor ambulante. “Se trata de un producto que consumen los tucumanos de todas las edades, preferentemente en épocas de altas temperaturas. Tanto achilata como achilatero constituyen piezas léxicas muy difundidas por nuestra provincia. No están asociadas a un grupo sociocultural particular; tampoco son utilizadas por una franja etaria específica, ya que son palabras conocidas, incluso, por las nuevas generaciones”, sostiene.

Otra partidaria del achilata, “un clásico de los abrasadores veranos”, la doctora en Letras Constanza Padilla suma al irresistible panchuque, variante local del pancho al que nada tiene que envidiar. “Sumemos a la lista el algodón de azúcar, de larga tradición en las plazas y parques tucumanos. También, el año pasado, ha tomado entidad con nombre propio el ‘masitero’, irrumpiendo en la cotidianeidad de la siesta tucumana vivando su mercancía a viva voz, en polifonía con los Meet y Zoom demandantes de nuestra actual vida en la virtualidad. Asimismo la ‘milanga’, popular nombre de nuestro sánguche (término ya incorporado a la RAE) de milanesa, es marca registrada tucumana, conocida a nivel nacional: nadie puede pasar por nuestro suelo sin probarla y se dice que vienen tours de compras de ‘milangas’ que son encargadas por quienes, alejados de su tierra, añoran saborearlas para atenuar la nostalgia en un bocado”, asevera.

Padilla comenta que los ritmos de la naturaleza también están marcados por palabras muy nuestras. “Al levantar la vista al cielo sabemos si estamos en enero cuando, en lugar de nubes, asoman miles de ‘pirpintos’ que tapizan el cielo con una urdimbre abigarrada, y al anochecer la orquesta ensordecedora de coyuyos acompaña el pesado aire estival que apenas da alivio a una jornada bochornosa”, dice con un tono poético.

No sabemos si los directivos de la Real Academia Española veranearán alguna vez en Tucumán para empaparse de nuestra creativa habla, pero bien dicen los abuelos que la esperanza es lo último que de pierde.

De uso común y corriente

- Librito, bizcochito y bollito.

- Achilata y achilatero.

- Milanga.

- Changuita.

- Panchuque.

- Masitero.

- Pirpinto y coyuyo.

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