Cajeros descargados

Retirar dinero en muchos casos se convierte en una odisea.

25 Abril 2005
No se necesita insistir en el hecho evidente de que la utilización del cajero automático ya se ha convertido, desde hace varios años, en algo generalizado dentro de la comunidad.
La inmensa mayoría de la población recurre a tales aparatos como algo insustituible en su vida cotidiana. La comodidad y la seguridad son dos grandes aliados de los usuarios.
Y de esto se desprende que no solamente debiera aumentar de modo significativo la cantidad de máquinas disponibles, para evitar las aglomeraciones y las demoras, sino que también -y, en idéntico nivel de importancia- las instituciones bancarias debieran tomar las providencias necesarias para que los cajeros cumplan su fin, es decir, que estén permanentemente cargados. De modo que quien acuda a ellos pueda extraer, normalmente, el dinero que precisa y en el momento en que lo necesita.
Lamentablemente, es frecuente advertir que la recarga no se produce, durante los fines de semana, con la regularidad necesaria. El problema se agrava en lugares distantes del centro o en el interior de la provincia.
Está de más ponderar el grave inconveniente que de esa manera se crea a quienes intentan obtener su dinero en esos días, ya que no tienen otra manera de hacerlo que por medio de los cajeros automáticos. Se trata de un problema que debe corregirse sin pérdida de tiempo.

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