Nuevos institutos universitarios

Nuevas opciones para los jóvenes tucumanos.

25 Abril 2005
La Universidad Nacional de Tucumán acaba de dar cima a dos realizaciones que merecen ser destacadas. Se ha puesto en marcha la Escuela de Cine, Video y Televisión. Asimismo, se ha inaugurado en Aguilares el séptimo Instituto Técnico de enseñanza media de la UNT -y primero del interior de la provincia-, que dictará las carreras de Maestro Mayor de Obras y de Técnico Electricista, los dos de siete años de duración.Ambos acontecimientos no pueden sino ser señalados como francamente positivos. Así se debe entender todo lo que represente un crecimiento de la oferta universitaria. Y mucho más todavía, si viene a significar una concreta respuesta a las inquietudes formativas del medio en el cual está inserta la Universidad.
En el caso de la Escuela de Cine -una iniciativa del rector Mario Marigliano, y cuyo plan de estudios es de tres años para la Tecnicatura y dos más para la Licenciatura- se la ha diseñado, de acuerdo con las declaraciones de su director, luego de una cuidadosa consulta a universidades argentinas y extranjeras, como manera de "poder formular un plan moderno y coherente". Está fuera de discusión el papel de enorme importancia que el cine, el video y la televisión juegan en la vida de Tucumán y de todo el mundo, en los más diversos terrenos. Es evidente que, dentro de la oferta educativa de la casa de Terán, no podía faltar lo relativo a lo que son artes por excelencia de nuestro tiempo; y mucho más si pensamos que, en nuestro medio, existen notables antecedentes en la materia. Como también el hecho de que se cuenta, entre nosotros, con personas perfectamente capacitadas para atender lo que se refiera a esta temática.
Además, según se informó, en paralelo con la referida Escuela, funcionará una productora de contenidos, a partir del actual Centro de Producción e Investigación Audiovisual de la UNT. Allí, los alumnos podrán hacer prácticas profesionales desde el comienzo, y habrá un marco de autonomía suficiente como para generar producción propia. Son referencias más que suficientes para vaticinar, para este emprendimiento, un horizonte colmado de posibilidades.
En cuanto al Instituto Técnico de Aguilares, hay que resaltar el vasto alcance que tiene una adecuada formación en las disciplinas que se dictarán. Ellas están íntimamente ligadas a las posibilidades de insertarse laboralmente en el medio, lo cual constituye, como es obvio, uno de los más acuciantes requerimientos de la actualidad. Bien se sabe, por otro lado, la capacidad con que la UNT cuenta en este orden de enseñanza, comprobado por las ocho décadas de honroso y eficaz funcionamiento que el Técnico de nuestra ciudad tiene en su haber.
Pareciera sobreabundante subrayar, asimismo, el relieve que rodea al hecho de que esta iniciativa se establezca en el interior de Tucumán, ya que facilitará enormemente el acceso de los interesados en esa enseñanza. Como lo expresó el intendente de la ciudad sureña, de esa manera también se formaliza otro aporte dirigido a consolidar a Aguilares como una ciudad universitaria. Ese movimiento expansivo, más allá de los límites de la ciudad capital representa una apertura cuyos beneficios habrán de reflejarse en una dimensión que todavía no alcanzamos a apreciar.
El año pasado, la Universidad Nacional de Tucumán cumplió sus 90 años de vida, y en un mes más habrá de cumplir los 91. Medidas como las que nos ocupan constituyen prueba de que mantiene esa despierta atención a las inquietudes del medio, que el fundador Juan B. Terán marcó, desde el comienzo, como tónica fundamental de la casa. Sin duda alguna, la comunidad debe congratularse de que así ocurra.

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