Buenos muchachos

El kirchnerismo busca asegurarse el triunfo en las próximas elecciones.

23 Abril 2005
Por Angel Anaya

BUENOS AIRES.- La movida del kirchnerismo en el distrito de La Rioja para impedir una eventual senaduría nacional de Carlos Menem por la provincia anticipó certezas de que el oficialismo central no reparará en echar sombras sobre el sistema de internas abiertas donde estén amenazadas sus posibilidades. El hecho singular ha consistido en la reunión del congreso justicialista provincial para autorizar a los dirigentes locales a disputar cargos públicos "por única vez" bajo siglas partidarias diferentes.
Mientras tanto, en la provincia de Buenos Aires se está imputando al gobernador Felipe Solá, desde el duhaldismo, una intención semejante para favorecer la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner como senadora. El ex presidente Menem analiza en estos momentos la posibilidad de accionar ante la Justicia Electoral invocando violación de la carta orgánica partidaria, donde esa clase de acciones es sancionada, mas se duda de que tenga éxito, después de la experiencia recogida en 2003 con la manipulación sobre los neolemas por el congreso justicialista de Lanús. La vertiginosa asamblea riojana impuso rápidamente la votación que, a la postre, como en Buenos Aires, permitiría que el PJ obtuviese con diferentes siglas, más senadurías que mediante internas legales. Antes de que el oficialismo riojano diera ese golpe partidario, el gobernador Angel Maza ya había solicitado a la Justicia el reconocimiento de la sigla que utilizará, sumando así el peronismo tres listas que no saldrán de internas.

Para disimular
La movida, con inspiración en la Casa Rosada, fue calculada en víspera de la partida del Presidente a Roma con una numerosa comitiva, para asistir a la asunción formal de Benedicto XVI. De acuerdo con lo previsto entre el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, y el gobernador Maza, el acontecimiento romano y la numerosa delegación argentina serían suficientes para restar atención a la singular reunión del PJ riojano que, por lo demás, hizo desistir a Carlos Menem de un segundo viaje al Vaticano, "donde Kirchner no lo quiere ver", según manifestó un integrante de la delegación oficial. El mismo, por cierto, que descartó toda posibilidad de que el Presidente vaya a considerar en tan breve oportunidad y singular circunstancia el caso del ex obispo castrense Antonio Baseotto.
Menos aún si el sucesor de Juan Pablo II ha resuelto conservar en su gestión a los colaboradores fundamentales de aquel. La política en el corazón de la república sigue transcurriendo, como puede advertirse, atribulada por lo inmediato y, por consiguiente, con escasa atención sobre sus consecuencias. (De nuestra sucursal)

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